domingo, 31 de marzo de 2013

NO BUSQUEN ENTRE LOS MUERTOS AL QUE VIVE...


A todos ustedes que visitan nuestra  sencilla página, y entre ustedes, a los que se encuentran  atravesando situaciones dificiles, les deseo SANTA PASCUA...  

CRISTO HA RESUCITADO!!!

LOS PRIMEROS SANTOS DEL PAPA FRANCISCO

MONSEÑOR PABLO GALIMBERTI:: SALUDO PASCUAL

En la mañana de la Resurrección una brisa con olor a novedad, optimismo y reconciliación  nace en el sepulcro vacío de Cristo y en cualquier lugar donde hay muerte y tristeza. A veces parece que las sombras ocultan las luces y que en lugar de crecer la bondad, la verdad y la justicia, prevalecen la violencia y la indiferencia. Algo semejante ocurre en la vida de cada cristiano y de la iglesia, cuando el cansancio cierra los ojos de la fe y sólo se ven ausencias.

Los pasos de la Semana Santa tienen dos caras: hay traición, juicios infames sin garantía, manipulación del pueblo, burlas, derechos humanos ausentes… Y en ese mismo escenario asoman gestos de perdón y compasión hasta el último suspiro. Pero todo esto queda superado, no olvidado, cuando Jesús irrumpe victorioso del sepulcro y sorprende. Con un cuerpo semejante al nuestro, pero no lo reconocen enseguida. No está condicionado como nosotros por el espacio: está aquí y aparece allá. Muestra las cicatrices de los clavos y de la lanza para que comprueben que no es un fantasma; es el mismo Jesús con quien compartieron experiencias que los marcaron. Lentamente van entrando en un espacio espiritual diferente, un modo nuevo de existir “resucitado”, simultáneamente con los vaivenes de esta vida.



La Pascua de cada día
Los cristianos experimentamos los propios sinsabores y alegrías y también los de nuestro pueblo. La diferencia es que aprendimos a gritar con el corazón, suplicando para que nos llueva del cielo o suba desde las entrañas de la tierra una porción mayor de sensatez, cordialidad y Fe. Y al tiempo que lo pedimos también decimos: nuestras pequeñas y torpes manos son tuyas, Jesús, Señor de la historia.
El camino abierto por Jesús de Nazaret es la mejor levadura para levantar el corazón decaído, perdonar heridas e impregnar el quehacer cotidiano con sabor cristiano y compasivo.
Reconocemos la suma de talentos y fatigas de tantos uruguayos honestos que ponen lo mejor de sí en los diversos sectores de la sociedad: salud, educación, política, cultura, deporte, redes sociales, como también en las iglesias y comunidades cristianas y en nuestras parroquias y grupos de fieles. Pero aún hay muchas desconfianzas y heridas que impiden sumar esfuerzos y obtener mejores logros. Es sensato recoger las buenas ideas aunque vengan del vecino de enfrente y es realista verificar resultados para “no arar en el mar”.
En el campo de los derechos humanos nos preocupa que se ignore el dato científico que hay vida humana desde el momento de la concepción, legitimando así el principio que el más fuerte tiene “permiso”, legal pero no moral, de eliminar al más débil. También nos preocupa que la eventual aprobación del proyecto de ley sobre “matrimonio igualitario” dañe la estabilidad y misión de la familia.
Jesucristo Resucitado es Señor de la vida y de la muerte. El sopla en los corazones de todos los bautizados y en todos los hombres y mujeres que buscan creer o encontrar razones para vivir y esperar.
Los saludo y bendigo,
+Pablo Galimberti

sábado, 23 de marzo de 2013

LA SEMANA SANTA


"Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén".



Es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa. Algunos muestran todavía señales de su origen en el ámbito de la piedad popular. Sin embargo ha sucedido que, a lo largo de los siglos, se ha producido en los ritos de la Semana Santa una especie de paralelismo celebrativo, por lo cual se dan prácticamente dos ciclos con planteamiento diverso: uno rigurosamente litúrgico, otro caracterizado por ejercicios de piedad específicos, sobre todo las procesiones.

Esta diferencia se debería reconducir a una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. En relación con la Semana Santa, el amor y el cuidado de las manifestaciones de piedad tradicionalmente estimadas por el pueblo debe llevar necesariamente a valorar las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular.

miércoles, 20 de marzo de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: LA CRISIS GALILEA

La crisis de Galilea, suscitada por el escándalo de las palabras de Jesús, sobre el pan de vida,suscita un momento crucial en el camino de los discípulos. Los discípulos son testigos de los escándalos que provocan las palabras de Jesús, y muchos ven tambalear su seguimiento...     Ustedes quieren marcharse? Preguntará el Señor.

.

ESCUDO DEL PAPA FRANCISCO

DIÁCONO JORGE NOVOA: "USTEDES QUIEREN MARCHARSE?" (Jn 6,65)

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»( Jn 6,65)

El milagro de la multiplicación de los panes, marca el apogeo del ministerio galileo. Desde este momento comienza a  decrecer  el entusiasmo del pueblo . Con el discurso del pan de vida y las directrices espirituales que señala para el seguimiento, el pueblo empieza a decepcionarse . Jesús se queda con muy pocos, el  momento es especial, sus enseñanzas han resultado escandalosas, y muchos comienzan a alejarse de su compañía. Muchos se marchan,  no pueden aceptar las enseñanzas que lo identifican  a Él, con "el pan vivo bajado del cielo".

 En un clima de mucha tensión, Jesús dirige esta pregunta a sus discípulos:¿ ustedes también quieren marcharse?Qué enseñanzas están presentes en esta pregunta de Jesús?

Las enseñanzas de Jesús no están condicionadas por la aceptación de sus oyentes, incluso pueden resultarles escandalosas a sus propios discípulos. Todo discípulo, en su camino, vivirá la tensión de no poder explicar, de no comprender claramente, de seguir a quien se presenta en la carne, con una pretensión absolutamente escandalosa. La que explicitarán las autoridades religiosas: " como tú siendo hombre te haces Dios".

La revelación e invocación de Dios como padre (Abbá), el anuncio de la pasión, la resurrección, el perdón ilimitado, el orar por los enemigos , comer con prostitutas y pecadores, llamar bienaventurados a los que lloran, entre tantas otras enseñanzas y obras de la vida de Jesús, serán para algunos, motivo de escándalo.

Nosotros como los discípulos estamos a las puertas de dar un "paso grande ". Ahora las palabras y los gestos no son aceptados, sino por el contrario rechazados.El discipulado relama la aceptación total y plena, no debemos elegir  las enseñanzas que nos agradan descartando las que nos escandalizan. En el camino del discipulado, la fe ayudará a superar las realidades que puedan parecer escandalosas, ella permitirá una comprensión más penetrante, no condicionada por la " cultura dominante" y sus categorías. El Señor que con sus enseñanzas escandaliza a otros, a ti, por la acción de la gracia, no te escandalizará. Y  lentamente, irá permitiéndote vivir con su paz, el escándalo que provoca, realidades de la vida creyente, en los que están cerca de ti.

San Agustín observa :"Y esto sin duda sucedió así para nuestro consuelo, porque alguna vez ocurre que hable un hombre la verdad y no se entiende lo que dice y por esto los que lo oyen se escandalizan y se marchan, y entonces se arrepiente aquel hombre de haber dicho lo que era verdad; y dice entre sí: no he debido decir esto de esta manera. Pues así sucedió a nuestro Señor. Habló y se quedó sin muchos".

Para nosotros esta es una gran enseñanza, no se debe silenciar la verdad para conseguir un mayor número de seguidores del Señor, ni se debe evitar que enfrenten el escándalo de sus palabras y obras,  los que están en el camino

martes, 19 de marzo de 2013

HOMILÍA PAPA FRANCISCO AL INICIO DE SU PONTIFICADO

PAPA FRANCISCO RECIBE EL ANILLO DEL PESCADOR

PAPA FRANCISCO: HOMILÍA EN LA MISA DE INICIO DEL PONTIFICADO

Youtube
19 de marzo, 2013. (Romereports.com) (-SÓLO TEXTO-) El papa Francisco ha pronunciado la homilía de la Misa de Inicio de pontificado en la que ha invitado a todos a ser “custodios de la Creación” como San José fue custodio de la Sagrada Familia.

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen.

lunes, 18 de marzo de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: "APACIENTA A MIS OVEJAS"

Pedro es interpelado por Jesús Resucitado: me amas? El Señor luego de la traición confirma a Pedro en su misión...



SI TÚ SUPIERAS- 770 am- 18 hs

SANDRO MAGISTER: EL NOMBRE DE FRANCISCO, LA REGLA DE SAN IGNACIO Y EL EJEMPLO DE JONÁS


El nuevo Papa dice cómo y porqué ha elegido llamarse como el Santo de Asís, pero ha recordado también al fundador de la Compañía de Jesús. Y como el profeta, quiere predicar a la moderna Nínive el perdón de Dios. Una entrevista reveladora 


de Sandro Magister



ROMA, 16 de marzo de 2013 – A los seis mil periodistas que esta mañana llenaban el aula de las audiencias, Jorge Mario Bergoglio les ha dado una noticia.

Ha explicado cómo y porqué ha elegido como Papa el nombre de Francisco, precisamente mientras en el cónclave los votos caían sobre él:

"En la elección tenía junto a mí al arzobispo emérito de Sao Paulo, y también prefecto emérito de la congregación para el clero, el cardenal Claudio Hummes: ¡un gran amigo, un gran amigo! Cuando la cosa se estaba convirtiendo en algo un poco peligroso, él me confortaba. Y cuando los votos alcanzaron los dos tercios, llegó el aplauso porque el Papa había sido elegido.  Él me abrazó, me besó y me dijo: '¡No te olvides de los pobres!'. Y esa palabra entró aquí: los pobres, los pobres. Después, inmediatamente, en relación con los pobres pensé en Francisco de Asís. Y después pensé en las guerras, mientras seguía el escrutinio hasta totalizar los votos. Y Francisco es el hombre de la paz. De este modo llegó el nombre a mi corazón: Francisco de Asís. Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, tampoco nosotros tenemos una relación muy buena con la creación, ¿no? Es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre... ¡Ah, cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!".

Ha concluido así:

"Después, algunos [cardinales]  bromearon. 'Pero tu deberías llamarte Adriano, porque Adriano VI fue el reformador, es necesario reformar…'. Y otro me dijo: 'No, no: tu nombre debería ser Clemente'. 'Pero, ¿por qué?'. 'Clemente XV: ¡así te vengas de Clemente XIV, que suprimió la Compañía de Jesús!'".

Por ironía del destino, Clemente XIV, el Papa que en el siglo XVIII suprimió la orden de los jesuitas a la que Bergoglio pertenece, era franciscano.

*

Sin embargo, el Papa Francisco, en sus primeros días como Papa, no ha dejado de citar también al fundador de su orden, San Ignacio de Loyola.

El 15 de marzo, en la misa que celebró a primera hora de la mañana en la capilla de la Domus Sanctae Martae junto a algunos cardenales, improvisó una breve homilía.

En ella citó a San Ignacio, allí donde éste, en las reglas del discernimiento, aconseja que “en el tiempo de la desolación no se hagan nunca cambios, sino que se permanezca estables y constantes en los propósitos y en las decisiones que se tenían en el tiempo de la consolación”.

De lo contrario – ha añadido –, si se cede y si uno se aleja, cuando el Señor  vuelve a hacerse visible "corre el riesgo de no encontrarnos".

Poco antes, en la misa se había leído en el libro de la Sabiduría el pasaje donde los impíos querían someter al justo "con ultraje y tormento para conocer su temple y probar su entereza". Pero aquellos " no conocen los secretos de Dios, ni creen en el premio de las almas intachables".

Sobre la exigencia que encierra esta última palabra, "intachable", el Papa ha insistido con fuerza.

Esta breve homilía no se ha publicado, pero sobre ella ha dado noticias Cristiana Caricato en el ilsussidiario.net, utilizando la confidencia de un cardenal que había celebrado la misa con el Papa.

*

Pero además de Francisco de Asís y de San Ignacio, en el "cielo" de Jorge Mario Bergoglio brilla también el profeta Jonás.

En una entrevista de 2007 a la revista internacional "30 Días", muy reveladora sobre cómo ve su misión de pastor de la Iglesia, el entonces arzobispo de Buenos Aires le pregunta repentinamente a la entrevistadora, Stefania Falasca:

"¿Conoce el episodio bíblico del profeta Jonás?".

"No lo recuerdo. Dígame", respondió la entrevistadora.

Y Bergoglio:

"Jonás lo tenía todo claro. Tenía ideas claras sobre Dios, ideas muy claras sobre el bien y el mal. Sobre cómo actúa Dios y qué es lo que quiere en cada momento; sobre quiénes son fieles a la alianza y quiénes no. Tenía la receta para ser un buen profeta. Dios irrumpe en su vida como un torrente y lo envía a Nínive. Nínive es el símbolo de todos los separados, alejados y perdidos, de todas las periferias de la humanidad. Jonás vio que se le confiaba la misión de recordar a toda aquella gente que los brazos de Dios estaban abiertos y esperando que volvieran para curarlos con su perdón y alimentarlos con su ternura. Sólo para esto lo había enviado. Dios lo mandaba a Nínive, y él se marchó en dirección contraria, a Tarsis". 

"Huye frente a una misión difícil…", dice la entrevistadora.

"No. No huía tanto de Nínive, sino del amor desmesurado de Dios por esos hombres. Esto era lo que no cuadraba con sus planes. Dios había venido una vez… 'de lo demás me ocupo yo': se dijo Jonás. Quería hacer las cosas a su manera, quería dirigirlo todo él. Su pertinacia lo hacía prisionero de sí mismo, de sus puntos de vista, de sus valoraciones y sus métodos. Había cercado su alma con el alambrado de esas certezas que, en vez de dar libertad con Dios y abrir horizontes de mayor servicio a los demás, terminan por ensordecer el corazón. ¡Cómo endurece el corazón la conciencia aislada! Jonás no sabía de la capacidad de Dios de conducir a su pueblo con su corazón de Padre". 

"Son muchos los que se pueden identificar con Jonás", intervino la entrevistadora.

Bergoglio: "Nuestras certezas pueden convertirse en un muro, en una cárcel que aprisiona al Espíritu Santo. Quien aísla su conciencia del camino del pueblo de Dios no conoce la alegría del Espíritu Santo que sostiene la esperanza. Es el riesgo que corre la conciencia aislada. De aquellos que desde el mundo cerrado de sus Tarsis se quejan de todo o, sintiendo su propia identidad amenazada, emprenden batallas para sentirse más ocupados y autorreferenciales". 

"¿Qué habría que hacer?".

Bergoglio: "Posar nuestra mirada sobre la gente: para no ver lo que queremos ver, sino aquello que es. Sin previsiones ni recetas, sino con apertura generosa. Dios habló para las heridas y la fragilidad. Permitir que el Señor hable… De un modo que no conseguimos crear interés con las palabras que nosotros decimos, solamente su presencia que nos ama y nos salva puede interesar. El fervor apostólico se renueva siendo osados testigos del amor de Aquel que nos amó primero". 

Última pregunta: "¿Qué es para usted lo peor que le puede pasar a la Iglesia?".

Bergoglio: "Es lo que De Lubac llamaba 'mundanidad espiritual'. Es el mayor peligro para la Iglesia, para nosotros, que estamos en la Iglesia. 'Es peor', dice De Lubac, 'más desastrosa que la lepra que había desfigurado a la Esposa amada en la época de los papas libertinos'». La mundanidad espiritual es poner en el centro a uno mismo. Es lo que Jesús ve entre los fariseos: 'Vosotros, que aceptáis gloria unos de otros'".

*

La palabra "mundanidad" ha vuelto varias veces, como peligro también para los "sacerdotes, obispos, cardenales, papas", en la primera homilía pronunciada por Bergoglio tras su elección como Papa, en la Capilla Sixtina.

> "Cuando caminamos sin la cruz…"

Pero en la entrevista citada anteriormente, había otro pasaje en el cual el entonces arzobispo de Buenos Aires delineaba la misión de la Iglesia, denunciando los peligros "gnósticos y autorreferenciales".

A la pregunta sobre qué habría dicho Bergoglio al Papa y a los cardenales en el consistorio del 24 de noviembre de 2007, en el cual no pudo participar, la entrevista continuaba así:

R. – Habría hablado de dos cosas que necesitamos en estos momentos, que más falta hacen: misericordia y valor apostólico. 

D. – ¿Qué significan para usted?

R. – Para mí el valor apostólico es sembrar. Sembrar la Palabra. Devolvérsela a ese él y a esa ella para los cuales fue dada. Darles la belleza del Evangelio, el asombro del encuentro con Jesús… y dejar que sea el Espíritu Santo quien haga lo demás. Es el Señor, dice el Evangelio, el que hace brotar y fructificar la semilla.

D. – En fin, es el Espíritu Santo quien hace la misión.

R. – Decían los teólogos antiguos: el alma es una especie de barquito de vela, el Espíritu Santo es el viento que sopla en las velas, para que vaya adelante, los impulsos y empujes del viento, son los dones del Espíritu. Sin su impulso, sin su gracia, no vamos adelante. El Espíritu Santo nos hace entrar en el misterio de Dios y nos salva del peligro de una Iglesia gnóstica y del peligro de una Iglesia autorreferencial, llevándonos a la misión. 

D. – Esto significa invalidar también todas sus soluciones funcionalistas, y sus consolidados planes y sistemas pastorales…

R. – No he dicho que los sistemas pastorales son inútiles. Al contrario. De por sí todo lo que puede llevar por los caminos de Dios es bueno. Les he dicho a mis sacerdotes: «Hagan todo lo que deben hacer, sus deberes ministeriales los conocen, tómense sus responsabilidades y luego dejen abierta la puerta». Nuestros sociólogos religiosos nos dicen que la influencia de una parroquia es de seiscientos metros a su alrededor. En Buenos Aires hay casi dos mil metros entre una parroquia y otra. Les he dicho entonces a los sacerdotes: «Si pueden, alquilen un garaje y, si encuentran a algún laico disponible, que vaya. Que esté un poco con esa gente, haga un poco de catequesis y que dé incluso la comunión si se lo piden». Un párroco me dijo: «Pero padre, si hacemos esto la gente deja de venir a la iglesia». Le contesté «¿Pero por qué? ¿Vienen a misa ahora?». «No», me dijo. ¡Entonces! Salir de uno mismo es salir también del recinto de las propias convicciones consideradas inalienables si éstas se pueden convertir en un obstáculo, si cierran el horizonte que es de Dios.

D. – Vale también para los laicos…

R. – Su clericalización es un problema. Los curas clericalizan a los laicos y los laicos nos piden que les clericalicemos… Es una complicidad pecadora. Y pensar que podría bastar el bautismo. Pienso en aquellas comunidades cristianas de Japón que se quedaron sin sacerdotes durante más de doscientos años. Cuando volvieron los misioneros vieron que todos estaban bautizados, todos válidamente casados por la Iglesia y todos sus difuntos habían tenido un funeral católico. La fe había permanecido intacta por los dones de gracia que alegraban la vida de estos laicos que habían recibido solamente el bautismo y habían vivido también su misión apostólica en virtud del bautismo. No hay que tener miedo de depender sólo de su ternura.

*
A propósito de esta última referencia a la centralidad del bautismo, es ejemplar la batalla que el entonces arzobispo de Buenos Aires combatía en la Iglesia argentina contra aquellos que tienden a negar el bautismo a los nuevos nacidos de quienes están alejados de la práctica religiosa:

> Vayan y bauticen. La apuesta de la Iglesia en Argentina (30.11.2009)

sábado, 16 de marzo de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ESCÁNDALO DE LA CRUZ


San Pablo  al predicar la Palabra de Dios a los Corintios, no quiso apoyarse en la vana elocuencia  humana, ni en la retórica, o en cualquier otra posible estrategia de los hombres, para evitar “desvirtuar la cruz de Cristo” (I Cor 1, 17).

La locura del amor de Dios manifestado en la cruz de Cristo, tiene una fuerza comunicativa propia, que pude vaciarse o volverse infecunda, si intentamos volverla “razonable”. Cuando queremos explicarla desde las posibilidades del amor humano, sin la gracia divina, vaciamos su contenido, limándole su dimensión “escandalosa”. Este amor del Señor derramado debe provocar en nosotros un santo “escándalo”.La fuerza persuasiva del “amor más grande y hasta el extremo”, solamente se hace compresible para los que creen en la posibilidad de este extremo que se revela en la cruz.

Hay ciertamente, una dimensión de “locura” y “escándalo” en este amor que se nos manifiesta en la cruz, no al modo en que la comprendían los griegos (gentiles), de allí que todo intento por privarle de su dimensión escandalosa, la desvirtúa peligrosamente.

Hay que encontrarse con este amor de Dios y su lugar de manifestación es la cruz, es el lenguaje propio del “amor hasta el extremo”, que se manifiesta más fuerte que la muerte. Sólo en el, nuestro amor humano encuentra  que se dilatan los límites de la entrega, y su amor se establece  como medida del nuestro. “Ámense como yo los he amado”.

El don del Espíritu fecunda el amor humano, Dios con  la donación del Espíritu introduce  al hombre en la circulación del amor divino, porque el dado, “es Señor y dador de vida”. El Espíritu  Santo es el amor que se  comunican el Padre y el Hijo, y este dar y recibir amor entre las personas divinas, es un amor personal, el Espíritu Santo. Nadie puede reconocer este “amor más grande y hasta el extremo” de Jesús en la cruz, si no se lo revela el espíritu de Dios, que “sondea las profundidades de Dios” (I Cor 2,10).

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado, de las cuales también hablamos, no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales” (I Cor 2 12-13).



viernes, 15 de marzo de 2013

PAPA FRANCISCO : NO CEDAMOS AL PESIMISMO....




Ciudad del Vaticano, 15 marzo 2013 (VIS).- “Valor, hermanos: Probablemente la mitad de nosotros está en la vejez. Y la vejez , se dice, es la sede la sabiduría de la vida. Los viejos tienen la sabiduría que les da el haber caminado mucho. Como los ancianos Simeón y Ana en el templo cuya sabiduría les hizo reconocer a Jesús. Demos esta sabiduría a los jóvenes: como el buen vino, que con los años se vuelve todavía mejor: demos a los jóvenes la sabiduría de la vida”.

Así ha hablado esta mañana el Papa Francisco a los cardenales en su primer encuentro con todos los miembros del Sacro Colegio, electores y no electores, en la Sala Clementina. El pontífice ha improvisado varias veces durante su discurso, como cuando ha informado a los purpurados, de que uno de ellos, el cardenal Jorge Mejía había tenido un infarto y estaba ingresado en una clínica romana. “Su salud es estable - ha dicho- y manda saludos para todos”.

El Papa había escuchado antes las palabras de saludo, en nombre de todos los miembros del Colegio cardenalicio, del Decano, Angelo Sodano: “Demos gracias a Dios Nuestro Señor. Es la invitación litúrgica que nosotros, los Padres Cardenales nos dirigimos recíprocamente, entre los “seniores” y los “juniores”, para agradecer al Señor el don que ha hecho a su Santa Iglesia dándole un nuevo Pastor... Sepa, Santo Padre, que todos nosotros, sus cardenales, estamos a su entera disposición buscando formar con Usted el Cenáculo Apostólico de la Iglesia naciente, el cenáculo de Pentecostés. Procuraremos mantener 'la mente abierta y el corazón creyente' como Usted ha escrito en su Libro de Meditaciones.

En su discurso, el Papa Francisco ha afirmado que el encuentro de hoy quería ser “casi una prolongación de la intensa comunión eclesial”, experimentada durante el Cónclave. “Animados por un profundo sentido de responsabilidad y alentados por un gran amor por Cristo y por su Iglesia - ha recordado- hemos rezado juntos, compartiendo fraternalmente nuestros sentimientos, nuestras experiencias y reflexiones. En este clima de gran cordialidad han crecido el conocimiento y la apertura mutuas”. Y, de nuevo, improvisando, ha añadido que esos sentimientos eran “buenos porque somos hermanos. Algunos me han dicho que los cardenales son los sacerdotes del Santo Padre y yo creo que la cercanía y la amistad nos sentarán bien a todos“. “Precisamente la cercanía y la apertura nos han facilitado la docilidad al acción del Espíritu Santo, el Paráclito, el protagonista supremo de toda iniciativa y manifestación de fe”, y de nuevo, dejando los papeles del discurso ha añadido 

“Es curioso: yo pienso que el Paráclito da todas las diferencias en las Iglesias y parece cómo si fuera un apóstol de Babel. Pero, por otra parte, es éso lo que forma la unidad de estas diferencias no en la homogeneidad, sino en la armonía. Me acuerdo de un Padre de la Iglesia que lo definía así: “Ipse harmonia est”. Este Paráclito que nos da, a cada uno, carismas diversos, nos une en esta comunidad de Iglesia que adora al Padre, al Hijo y a él, al Espíritu Santo”.

El Santo Padre ha recordado el período del Cónclave, “lleno de significado no solo para el Colegio Cardenalicio sino para todos los fieles. En estos días hemos sentido muy de cerca el afecto y la solidaridad de la Iglesia universal y también el interés de tantas personas que, incluso sin compartir nuestra fe, miran con respeto y admiración a la Santa Sede”. Asimismo ha expresado su agradecimiento a todos los cardenales por su cooperación en la guía de la Iglesia durante la Sede Vacante, desde el cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio, al Camarlengo, cardenal Tarcisio Bertone y al cardenal Giovanni Battista Re “que ha sido - ha dicho el Papa- nuestro jefe en el Cónclave”.

Pienso con profundo afecto y con gratitud en mi venerado predecesor, Benedicto XVI - ha proseguido- que en estos años de pontificado ha enriquecido y vigorizado a la Iglesia con su magisterio, su bondad, su guía, su fe, su humildad y su mansedumbre que permanecen como patrimonio espiritual para todos”. Y ha señalado que “como tantas veces, con sus enseñanzas y, por último, con su gesto valeroso y humilde, nos ha recordado Benedicto XVI, es Cristo el que guía a la Iglesia por medio de su Espíritu. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, con su fuerza que vivifica y une hace un sólo cuerpo de muchos: el Cuerpo místico de Cristo”.

No cedamos nunca al pesimismo, a la amargura que el diablo nos propone cada día -ha exclamado- no cedamos al desaliento. Tenemos la firme certeza que el Espíritu Santo da a la Iglesia, con su hálito potente, el valor de perseverar y también de buscar nuevos métodos de evangelización, para llevar el Evangelio hasta los extremos confines de la tierra. La verdad cristiana es atrayente y persuasiva porque responde al deseo profundo de la existencia humana anunciando de forma convincente que Cristo es el único Salvador de toda la persona y de todos los seres humanos. Este anuncio es tan válido hoy como lo fue al principio del cristianismo cuando tuvo lugar la gran expansión misionera del Evangelio”.

"Ahora - ha concluido - volveréis a vuestras sedes para continuar con vuestro ministerio - enriquecidos por la experiencia de estos días, tan cargados de fe y de comunión eclesial. Esa experiencia, única e incomparable, nos ha permitido comprender en profundidad la belleza de la realidad eclesial, que es un reflejo del esplendor de Cristo resucitado: Un día miráremos el hermoso rostro de Cristo resucitado”.

Terminado su discurso el Papa saludó uno por uno a todos los cardenales presentes en la Sala Clementina.





MONS. JOSÉ GÓMEZ : FRANCISCO, EL PRIMER PAPA DE LAS AMÉRICAS

La elección del Papa Francisco me llena de alegría.

Para nosotros católicos, este es un momento espiritual hermoso, un momento de alegría y de acción de gracias. Un momento de oración por toda la Iglesia.

Hoy es un gran día, no sólo para los católicos, sino para el mundo entero. Porque el Papa es un signo vivo de la universalidad de la Iglesia de Dios. El Papa es un signo del amor de Jesucristo por el mundo y por todas las personas de todas las naciones.

He tenido el privilegio de conocer al nuevo Santo Padre a través de nuestro trabajo conjunto en la Pontificia Comisión para América Latina. Tengo expectativas de verlo y conocerlo mejor durante mi viaje a Roma el mes que viene.

Es una hermosa señal que nuestro nuevo Papa sea el primer Papa de las Américas, del Nuevo Mundo. La elección del Papa Francisco es una invitación a todos para que nos esforcemos por la santidad y trabajemos para que nuestros países y nuestros continentes sean un “nuevo mundo de fe”.

Damos gracias a Dios por habernos dado un Papa que es un hombre humilde que vive en sencillez y con deseo de santidad. Nuestro nuevo Papa es un defensor de los pobres, un maestro fuerte y un líder comprometido con la renovación de la Iglesia y la nueva evangelización de nuestro mundo.

Elevo mi oración por el Papa Francisco, unido a mis hermanos y hermanas de la Iglesia en Los Ángeles, en el continente americano y en el mundo entero, y le prometo mi lealtad, amor y obediencia.

Invoco la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe por nuestro nuevo Papa, y para que todos nosotros nos acerquemos a Jesús, en comunión con el Santo Padre. VN

jueves, 14 de marzo de 2013

PAPA FRANCISCO: "SI NO CONFESAMOS A JESUCRISTO, NOS CONVERTIMOS EN UNA ONG ...

El PAPA FRANCISCO VISITA SANTA MARÍA LA MAYOR

PRIMER ACTO PÚBLICO DEL PAPA FRANCISCO


Roma,  (Zenit.orgH. Sergio Mora | 247 hitos

Un bouquet de flores para la Virgen. Este fue el primer acto no oficial fuera de la Ciudad del Vaticano que el papa Francisco realizó esta mañana en Roma.
Lo depuso a los pies de la imagen de Santa María Salus Populi Romani, (Salud del pueblo Romano, entendida la palabra 'salud' como 'protectora') también conocida como la Virgen de las Nieves. El papa Francisco estuvo de rodillas por unos diez minutos largos y concluyó cantando la Salve Regina junto a quienes le acompañaron.
Fue en Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas pontificias situadas en Roma. El bouquet era sencillo, estaba compuesto con una orquídea azulada central, y varias flores de colores en torno.
Entró aproximadamente a las ocho de la mañana por la sacristía, cruzó toda la nave central desde el fondo de la iglesia hasta adelante. El templo estaba vacío, no habían abierto aún las puertas al público.
Tras rezar en la capilla llamada Paulina, o Borghese, cruzó a la capilla de enfrente, aún cerrada al público por restauración. Allí se detuvo en oración unos instantes delante de la tumba de un papa: San Pio V, el de la batalla de Lepanto. Al salir saludó a quienes trabajan en dicha iglesia, religiosas, religiosos y personal de seguridad y varios. Uno por uno. “Soy mexicana” le dijo una religiosa, a lo que el papa Bergoglio le respondió: “Y también guadalupana, ¿verdad?”.
“Yo también le saludé --le indicó a ZENIT otra religiosa también de México allí presente- y entonces de dije: soy mexicana y guadalupana, y el papa me sonrió. Si bien no me acuerdo bien lo que me dijo porque estaba muy emocionada”, indicó.
El icono o cuadro de la Virgen Salus Populi Romani, según la tradición “la pintó el apóstol San Lucas”, aunque los estudiosos del arte la ubican en el siglo VII, y hacen referencia a las procesiones de la época con un icono de la Virgen, si bien seguramente fue repintada en el siglo XII. Fue coronada por Pío XII en 1954, y Benedicto XVI le prestó homenaje en diversas ocasiones.
El conocido icono mariano de la Jornada Mundial de la Juventud, es una copia de la Salus Populi Romani, y por voluntad de Juan Pablo II acompaña a los jóvenes universitarios de todo el mundo en peregrinación, con otra invocación, la de Sedes Sapientiae.
Hoy irá a visitar, según fuentes no oficiales, a Benedicto XVI a Castel Gandolfo. Y por la tarde, esto si es oficial, celebrará la misa en la Capilla Sixtina, con los cardenales electores.

FRANCISCO: "HAN IDO A BUSCARLO AL FIN DEL MUNDO"


 Hermanos y hermanas, buenas tardes.


Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.

(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).

Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....

Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(Bendición).

Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.

SANDRO MAGISTER: EL PRIMER PAPA DE NOMBRE FRANCISCO


Es Jorge Mario Bergoglio. Es argentino y jesuita. Deja Buenos Aires por Roma. Su nombramiento ha subvertido todos los pronósticos. Pero llega desde lejos

por Sandro Magister



ROMA, 13 de marzo de 2013  – Al elegir como Papa en el quinto escrutinio al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, el cónclave ha efectuado un movimiento tan sorprendente como genial.

Sorprendente para quienes – casi todos – no habían captado, en los días anteriores, la efectiva aparición de su nombre en las conversaciones entre los cardenales. Su edad relativamente avanzada, 76 años y 3 meses, inducía a clasificarlo más entre los grandes electores que entre los posibles electos.

En el cónclave del año 2005 había ocurrido lo contrario sobre él. Bergoglio era uno de los decididos sostenedores del nombramiento de Joseph Ratzinger como Papa. Y se encontró, por el contrario, votado contra su voluntad, precisamente por los que querían bloquear el nombramiento de Benedicto XVI.

Es un hecho que tanto uno como otro han llegado a ser Papa. Bergoglio con el nombre inédito de Francisco.

Un nombre que refleja su vida humilde. Convertido en 1998 en arzobispo de Buenos Aires, dejó vacío el rico aposento episcopal adyacente a la catedral. Se fue a habitar en un pequeño departamento no muy distante, junto a otro anciano obispo. A la tarde se ofrecía para cocinar. Viajaba poco en automóvil, se trasladaba en autobús con la sotana de simple sacerdote.

Pero es también un hombre que sabe gobernar, con firmeza y a contra corriente. Es jesuita – el primero que ha llegado a ser Papa – y en los terribles años setenta, cuando gobernaba furiosamente la dictadura y algunos de sus hermanos estaban dispuestos a abrazar las armas y a aplicar las lecciones de Marx, él enfrentó enérgicamente la desviación, como provincial de la Compañía de Jesús en Argentina.

De la curia romana se mantuvo siempre bien alejado. Por cierto la querrá sencilla, limpia y leal.

Es pastor de sana doctrina y de realismo práctico. A los argentinos les ha dado mucho más que pan. Los ha exhortado a retomar en su mano también el catecismo, el de los diez mandamientos y de las bienaventuranzas. Decía que "el camino de Jesús es éste". Y quien sigue a Jesús entiende que "pisotear la dignidad de una mujer, de un hombre, de un niño o de un anciano es un pecado grave que clama al cielo", y entonces decide no hacerlo más.

La simplicidad de su visión se puede percibir en su santidad de vida. Con las pocas y simples primeras palabras suyas conquistó inmediatamente a la multitud que colmaba la plaza San Pedro. La hizo rezar en silencio.

Y la hizo rezar también por su predecesor Benedicto XVI, a quien no llamó “Papa”, sino “obispo”.


La sorpresa está apenas en sus inicios.

_________


Las primeras palabras del papa Francisco luego de su elevación al papado, la tarde del miércoles 13 de marzo, desde la logia central de la basílica de San Pedro:

> "Hermanos y hermanas, buenas tardes!…"

miércoles, 13 de marzo de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL PERDÓN DE DIOS

Acudir al sacramento de la Reconciliación es la forma más adecuada de preparar el corazón para vivir la Semana Santa, Dios ha querido que nos encontremos con su perdón allí. Dijo Jesús a los suyos: A QUIENES LES PERDONEN LOS PECADOS, LES QUEDAN PERDONADOS Y A QUIENES SE LOS RETENGAN, LES QUEDAN RETENIDOS...

Pueden ustedes, pensar que Jesús desconociera la condición pecadora de los suyos, y que les entregaba estas potestades, porque se encontraba entre hombres impecables, que eran dignos de ejercer este ministerio por no necesitar ellos también del perdón que imparten. Lejos de una respuesta afirmativa, no solo porque el Señor "conoce lo que está en el corazón del hombre", sino porque él mismo los vio comportarse inadecuadamente hasta el final de su peregrinación, y de modo más evidente en las horas cercanas a la Pasión, incluso lo confirma, el perdón concedido a Pedro bajo la triple pregunta del amor.

Déjate reconciliar con Dios. Acude la sacramento de la Reconciliación, sin su vivencia no hay crecimiento espiritual, no es el dato de una estadística, es la constatación de una práctica que al abandonarse se palpa en el compromiso de la vida de fe. A veces, el principal obstáculo es nuestro orgullo, esa frase escuchada lamentablemente en ámbitos católicos, "yo me confieso con Dios", manifiesta una fe infantil que aún permanence gobernada por el orgullo.

No te mientas.Quiéres sanar tus heridas? Celebra la fiesta de la Reconciliación. No hacerlo, es rechazar la invitación a la fiesta que el Padre ha organizado, para celebrar que "el hijo estaba perdido y ha sido hallado".

SEGUNDA FUMATA NEGRA LUEGO DE TRES VOTACIONES

lunes, 11 de marzo de 2013

MONSEÑOR AGUER: MATRIMONIO IGUALITARIO: SÓLO LA IGLESIA SE OPONE?


Ustedes saben que, en muchos países, en los últimos años, se han discutido y aprobado leyes que tienen que ver con la estructura misma de la familia, con el matrimonio, con la filiación, con problemas que atañen a cuestiones esenciales del ser humano. 
En esas situaciones -lo hemos vivido aquí en la Argentina- pareciera que la Iglesia es la única que se opone. Aceptemos que se diga: se opone, aunque en realidad alerta acerca de lo que significan ciertos cambios, defiende la verdad sobre el hombre, y por eso propuestos como una conquista de la civilización, como un logro de igualdad, como el triunfo sobre la discriminación, pero que constituyen un desmedro de la auténtica humanidad del hombre. 

Muchas veces la voz de la Iglesia, especialmente de nosotros los obispos, queda un tanto aislada en un coro de gente desafinada que dice todo lo contrario. Esa circunstancia sirve como de argumento para afirmar que la Iglesia vive anclada en el pasado, que no entiende las conquistas de la sociedad actual, que siempre se opone al progreso, y que la suya es la única voz discordante. 

Hace poco, en Francia, se discutió la cuestión de la apertura de la institución matrimonial a las parejas homosexuales. En esa discusión, que incluyó manifestaciones públicas importantes a favor y en contra del cambio de la legislación, ha habido un aporte que se ha destacado por la profundidad y por la seriedad filosófica del planteo. Es el del Gran Rabino de Francia, Gilles Bernheim, que ha mostrado cómo el reconocer como matrimonio la convivencia de parejas homosexuales en nombre de la igualdad, es un verdadero despropósito. 

Quiero citar exactamente los términos del Doctor Bernheim. Dice: “no es porque la gente se ama que tiene sistemáticamente el derecho de casarse, sean homosexuales o heterosexuales”. Y pone estos ejemplos: “una mujer no se puede casar con dos hombres, aunque ame a los dos. Y por otra parte un padre no puede casarse con la hija, aun cuando tiene un amor paternal por su hija, y así en otros casos”. 

Continúa: “en nombre de la tolerancia, de la igualdad, de la lucha contra la discriminación y de tantos otros principios, no se puede otorgar el derecho de casamiento a todos los que se aman. Porque aquí no está en juego la sinceridad del amor, sino otra cosa muy distinta”. 

“El matrimonio para todos, afirma el Gran Rabino, es únicamente un slogan. Y ese argumento que se propone en nombre de la justicia, de la igualdad, de la tolerancia, oculta dos visiones diversas de lo que es el matrimonio: o el matrimonio es simplemente el reconocimiento de un amor o es aquella alianza que articula al hombre y a la mujer en la sucesión de las generaciones. Ahí esta la cuestión. Su postura se refiere a una tradición multisecular fundada en el orden natural de las realidades humanas. Explica, al respecto que el matrimonio, es un acto fundamental en la construcción y en la estabilidad, tanto de los individuos cuanto de la sociedad. Matrimonio para todos es una sustitución, una institución cargada de sentido jurídicamente, culturalmente y simbólicamente sería remplazada por un objeto jurídico asexuado. Así se estaría cavando una fosa para enterrar los fundamentos del individuo y de las familias”. 

En cuanto al problema de la adopción de niños por una pareja homosexual que quedaría legalizada en el matrimonio, dice también el Gran Rabino de Francia algo muy interesante: “Amar a un niño es una cosa, amarlo con un amor estructurante es otra muy diversa”. Y añade: “El rol de los padres no consiste únicamente en el afecto que le brindan a sus hijos. El vínculo parental no se reduce a sus facetas afectivas o educativas, sino que es un vector psíquico fundamental para el sentimiento de identidad del niño”. 

Es decir, el padre y la madre, los dos, influyen en la identidad del niño y éste tiene que saber de dónde viene, necesita saber cuál es su origen, su origen paterno y materno porque de allí salen los niños, de la unión de un varón y una mujer, aunque hoy día se manipulen gametos en un laboratorio. Ese hecho originario es estructurante de la personalidad y permite que el niño se sitúe en la cadena de las generaciones, que sepa de dónde viene. 

El Papa Benedicto XVI citó amplios párrafos de ese trabajo del Gran Rabino de Francia en su discurso a la Curia Romana en diciembre pasado. El Santo Padre muestra, siguiendo ese mismo hilo de argumentación, que lo que está en juego en estas cosas es en definitiva una idea del hombre. Es la idea del hombre como creatura, como creatura de Dios. 

Aquí coincidimos con el judaísmo en la referencia al relato bíblico de la creación. Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer lo creó. El ser varón o el ser mujer no es una elección voluntaria, libre, no es un fenómeno que depende de los cambios culturales, es una realidad anclada en la corporeidad humana. Porque el hombre no es solo espíritu y libertad, es también cuerpo y nuestro ser corpóreo pertenece a nuestra misma naturaleza”. 

Me parece interesante ver como aún fuera del ámbito confesional, digamos así, hay mucha gente estudiosa, sería, que advierte lo que está en juego en estas cosas, que muchas veces los políticos en general y los legisladores en particular tratan con ligereza. Así se va cambiando la legislación sin tomar en cuenta qué es lo que realmente está en juego.