lunes, 2 de septiembre de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: MI NOMBRE ES FRANCISCO...

Francisco, el Papa que vino del "fin del mundo", desde el inicio de su pontificado sus  decisiones comenzaron a sorprendernos.Nos tomó por sorpresa la elección del nombre, era posible elegirlo, pero era el primero que lo elegía, y lo hacía un hijo de san Ignacio. Profético o extraño? Qué encontraríamos  en este Francisco de los tiempos modernos, que evocara al Francisco de la Porciúcula?


Una interminable cadena de decisiones, expresaban en los hechos que su nombre era Francisco. El deseo de reformar la Curia, la decisión de dar transparencia al banco del Vaticano, las palabras a los nuncios  y al episcopado italiano, y las interminables manifestaciones de tipo personal; los ornamentos sencillos, el viaje, luego de la elección, en el medio de transporte de los cardenales, la visita a su antiguo lugar de hospedaje para pagar la cuenta, sus zapatos gastados. Francisco.

Las cartas de puño y letra en casos de dolor o gratitud, las llamadas telefónicas; al  dentista para avisarle que no podía ir a la consulta, la sorpresa  en la residencia de los jesuitas al escuchar que desde el otro lado de la línea la respuesta era :" el Papa Francisco".

La casa Santa Marta y  sus homilías matinales, con expresiones típicas del Río de la Plata: " la cosa no va", " poner la carne en el asador". La JMJ en Río, reduciendo  al mínimo las medidas de seguridad, llegando desde el Aeropuerto en un pequeño auto con la ventanilla de su lado totalmente baja, la visita a la fabela, el momento emotivo de los jóvenes que luchaban por salir de las adicciones..Francisco

Su nombre sonaba cada vez con más fuerza, se visibilizaba en Él, los rasgos del santo de Asís . La sencillez se reconoció de modo claro y permanente, la humildad apareció en sus gestos y palabras, la cercanía se apoderó de la escena en la vida del Papa Francisco .Su comportamiento señala un camino para estos tiempos y nos invita a transitarlo.

Los periodistas que compartieron el vuelo a la JMJ  se sorprendieron de verlo subir al avión cargando su maletín, al regreso respondió a  sus preguntas clara y sencillamente. En torno al maletín y lo que podía contener, el Papa respondió: 

- "No había dentro la llave de la bomba atómica. La llevaba porque siempre lo he hecho. Cuando viajo la llevo. Dentro llevo la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer. Llevo uno sobre Santa Teresita, de la que soy devoto. Siempre llevo el maletín cuando viajo, es normal. Debemos ser normales. Es un poco extraño lo que me dices que ha dado la vuelta al mundo esa foto. Debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida"

El  Papa Francisco, desde el comienzo ha levantado su voz en favor de los pobres, olvidados y  excluidos. Ha sobreabundado en manifestaciones de cercanía con la Virgen María, el 13 de octubre consagrará el mundo al Inmaculado Corazón de María.

El papamóvil se detiene de forma interminable cuando transita por la plaza de san Pedro, baja y se acerca a los niños, llamándoles la atención a sus padres porque no tienen sombrero, debido al sol intenso y dañino, tiene corazón de pastor para con los enfermos y encarcelados.

Ha citado dos textos, manifestando una suerte de síntesis del Evangelio, ha propuesto : las bienaventuranzas y Mateo 25. "Pastor con olor a oveja" expresión desafiante , profundamente evangélica y llena de la sabiduría de la fe.

Francisco propone el camino de la misericordia y la humildad, nos dice que «todo se hace por el camino de la humildad. Dios, humilde, se abaja: viene a nosotros y se abaja. Y seguirá abajándose hasta la cruz» propone el camino del diálogo y el respeto recíproco.

El 13 de marzo, cuando vimos abrirse el balcón y sorprendidos reconocimos al arzobispo de Buenos Aires, nos enteramos que había elegido el nombre de Francisco , ese nombre que según su testimonio, fue la respuesta interior al pedido del cardenal Hummes: " no te olvides de los pobres".

" Enseguida en relación a los pobres pensé en san Francisco de Asís, en seguida pensé en los pobres, en las guerras. Mientas el escrutinio proseguía... Y así me vino un nombre en el corazón: Francisco de Asís, Francisco el hombre de la pobreza, de la paz, que ama y cuida lo creado, el hombre que da este sentido de la paz, el hombre pobre. ¡Ah, cómo querría una Iglesia pobre y para los pobres!”. 

Francisco, el Papa que llegó desde el fin del mundo, esta  aparente lejanía se puede comprender también como profundidad, como invitación a adentrarse en el corazón mismo del Evangelio, del cual tal vez nos hemos alejado, del evangelio de Señor, ese del que nos habla Francisco.

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