viernes, 21 de octubre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: NO LLORES...

Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad.
Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.»El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre.
El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.


El texto narra lo ocurrido a la viuda de Naím, ha perdido a su hijo único, en el momento en que lo sacan de la ciudad para enterrarlo, más precisamente en la puerta de la ciudad,  se encuentran con Jesús y sus discípulos que llegan a Naím.

Jesús al ver lo ocurrido sintió "compasión". Qué supone esta pasión en ÉL? Jesús percibe el sufrimiento de la viuda y lo comparte como propio, padece (pasión) con (com) ella, no permanece indiferente ante el sufrimiento humano. También aparece esto en Él, cuando la multitud anda como ovejas sin pastor, se compadece de su desorientación y vulnerabilidad. Jesús por este movimiento se inclina ante el hombre  que padece el mal, expresando  en este y otros hechos, la acción de Dios para con la humanidad, la venida de Jesús es expresión de la compasión del Padre.  Dios  aparece en la Antigua Alianza escuchando el clamor de su pueblo y bajando para liberarlo,  ahora se visibiliza esta acción en los gestos de la vida de Jesús. Dios se compadece de la humanidad pecadora, y no permanece indiferente ni se distancia de ella, sino que se inclina, envía a su Hijo único para solidarizarse con el sufrimiento humano y conducirlo a la casa paterna.

El término compasión no tiene "buena prensa" en la cultura actual, el hombre vanidoso rechaza esta realidad, entendiendo que se trata de algo poco noble. Compadecerse es amar y solidarizarse con el  sufrimiento del otro.

No llores,  dice a la viuda, y a otra mujer, fuera del sepulcro le preguntará, por qué lloras?Jesús vino a consolar a la humanidad doliente, Él trae una promesa de esperanza de parte de Dios, anuncia que el mal no tiene la última palabra, hoy lo visibilizarán en el hijo de la viuda.Dice san Beda:"
 No le llores ya como muerto porque dentro de muy poco lo verás resucitar".

Levántate, Jesús dice al joven y a toda la humanidad que vive con diversas postraciones, recobra el ánimo  para enfrentar las dificultades de la vida, y reemprende el camino con esperanza. " Dios ha visitado a su pueblo" para permanecer con el,hasta el fin del mundo.

Dios te visita si sufres, y se inclinan ante tu dolor para ayudarte a cargarlo, te anima y consuela, pronunciando sobre tantas realidades dolorosas que vivimos su palabra de esperanza. No llores..., el mal no tiene la última palabra. Ahora en nuestro llanto hay esperanza, la fe ilumina nuestro dolor y podemos a pesar de los padecimientos, confiar en la palabra de esperanza de nuestro Señor.