domingo, 31 de julio de 2011

CURSO: CÓMO RECONOCER MI FERTILIDAD?

DIÁC. JORGE NOVOA: SANTA TERESITA DE LISIEUX Y SUS DESEOS

Un itinerario es un recorrido, una ruta, un camino, en el que están siempre presentes una serie de mojones, de realidades más marcadas, que son núcleos en torno a los cuales la vida cristiana se despliega. Teresa en el itinerario de su vocación, presenta tres núcleos centrales que todo lo concentran; los deseos, la búsqueda y el hallazgo. Cada uno de ellos puede reaparecer en el siguiente; en la búsqueda hay deseos, en el hallazgo siempre hay nuevas búsquedas, por lo cual es necesario comprender que están íntimamente vinculados y compenetrados.

Teresa de Lisieux es un universo, sus escritos presentan los temas medulares de la fe que son los lugares de su existencia. Estas líneas que compartimos, son una ventana que permite ver el alma colosal de una santa, acercarse por la ventana tiene sus dificultades, si tratamos de permanecer fuera, pero la casa que contemplamos no nos es totalmente desconocida. La mirada puede transportarnos al interior de la vida de Teresa, pero también puede conducirnos al interior de nuestra vida, ojalá que al acercarnos a la ventana para ver por ella a Teresa, nos animemos también a vivir como ella.

¿Por qué has puesto estos deseos en mi corazón?. Así, surge incesantemente la pregunta que Teresa de Lisueux dirige a Dios, al contarnos su vocación. Teresa quiere ser soldado, sacerdote, mártir y doctor, todas estas vocaciones la atrapan pues descubre en ellas, una entrega radical, un modo de cumplir en su propia vida la frase de su maestro, "habiéndolos amado hasta el extremo". Así como Jesús amó a sus discípulos, hasta el extremo, ella lo ama a Él y quiere servirlo sin reservas en la Iglesia. Vive nutriéndose de ese amor que va hasta los límites de la existencia, hasta ese espacio, en donde solamente se puede permanecer por amor.

Pero, ¿cómo realizar existencialmente, en ésta vida cotidiana, un ideal así? Quiere ser tantas cosas, y todas ellas aparecen como imposibles para la pequeñez de Teresa, si estos deseos son irrealizables, ella no comprende los movimientos de su alma, que anhela ardientemente entregarse por Cristo. No los comprende, porque sabe que tienen su origen en Dios y si Él, pide algo, ello se debe a que dará la gracia necesaria para llevarlo adelante.

"¡Jesús, Jesús! Si fuese a escribir todos mis deseos, tendrías que prestarme tu Libro de la Vida"

Ha sido invitada por Jesús a subir hacia las "cumbres del Amor" pero, Teresa se descubre pequeña para las grandes cumbres, ella es tan sólo un pajarito frágil, allí, solo llegan las águilas (los grandes santos y santas de la Iglesia), pero hay algo que Dios ha puesto en su pequeñez que la asemeja a las águilas; son los deseos de su corazón y la agudeza de su mirada.

viernes, 29 de julio de 2011

SALTA: FIESTA DEL SEÑOR Y LA SEÑORA DEL MILAGRO

Señor y Virgen del Milagro

Señor y Virgen del Milagro

“Si usted no estuvo en las fiestas del Milagro de Salta no ha visto la más grande movilización religiosa de la Argentina, y una de las mayores que he visto en mi vida de diplomático de la Santa Sede”, le dijo al director de AICA el entonces nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi. Fue en 1998, al regresar de “el Milagro” de ese año. Hemos comprobado que no se trataba del entusiasmo del momento vivido, sino que cada año se repite el hecho particular de la participación de todo un pueblo en los cultos del Señor y la Virgen del Milagro, que se celebran en Salta cada mes de septiembre.

En 1987, durante su visita a la Argentina, estando en el santuario del Señor y la Virgen del Milagro, el beato Juan Pablo II exclamó: “¡Gracias, Señor, por haberme permitido venir hasta esta querida Salta, que es tuya y de la Virgen del Milagro!”


Intenciones generales 2011
Cada año las autoridades que organizan las celebraciones establecen las intenciones generales por las que se reza durante los cultos. Este año son las siguientes:

-“Promover discípulos misioneros que respondiendo a su vocación bautismal comuniquen el don del encuentro con Jesucristo.

-Dar gracias a Dios por el don de la vida y por quienes la dignifican poniéndola al servicio de los demás.

-Agradecer a Dios por el don de la Patria y comprometer nuestros esfuerzos en la tarea de construir una Nación.

Con la entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, comienza ya la preparación inmediata a las fiestas del Milagro, cuyas primeras informaciones son las siguientes:


Sábado 30 de julio

Habrá misas a las 8, 9.30, 10.30, 11.30, y 19.

A las 18 se efectuará la Entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro.


Domingo 31 de julio

Habrá misas a las 8, 9, 10, 11, 12, 19 y 20.30. La misa de las 19 será por los enfermos, a la que se invita especialmente a las clínicas y sanatorios privados, personal médico, administrativo, de enfermería, auxiliares y agentes de la pastoral de la salud.

A las 18 habrá Adoración al Santísimo Sacramento y celebración de Vísperas, las que se repetirán todos los domingos hasta el 2 de septiembre cuando comenzará la Novena.


Horarios generales de misas
Los domingos habrá siete misas: a las 8, 9, 10, 11, 12, 19 y 20.30.

Los sábados habrá cinco misas: a las 8.30, 9.30, 10.30, 11.30 y 19.

Los días lunes a viernes habrá siete misas: a las 7, 8.30, 9.30, 10.30, 11.30 (16), 16.30 (17) y 19, 20 (21).

La Adoración al Santísimo Sacramento será todos los días desde el lunes 1° de agosto hasta el viernes 2 de septiembre de 7.30 a 12 y de 17.30 a 20. Durante la Novena de 6.15 a 17.30.

Informes: www.catedralsalta.org ; Youtube: catedralsalta; correo electrónico:santuario@catedralsalta.org .


La oficina de prensa del arzobispado de Salta “Don Roberto Vicente Casas”, funciona en España 596, de lunes a viernes, de 9 a 12, y su correo electrónico es: prensaarzobispado@ucasal.net y su página web:http://www.arquidiocesissalta.org.ar +

FUENTE; AICA

HANS URS VON BALTHASAR:XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO(A)

El marco del evangelio de la multiplicación de los panes y los peces es significativo. El Bautista ha sido decapitado; Jesús está también en peligro (Lc 13,31ss) y se retira a un lugar tranquilo y apartado; la muchedumbre le sigue y a Jesús le da lástima de nuevo de ella: enseña y cura a los enfermos. Se hace tarde y los discípulos le recomiendan que despida ya a la multitud para que puedan ir a comprarse de comer. Jesús les responde: Dadle vosotros de comer. Y como ellos replican que no pueden hacerlo. Jesús debe realizar otro prodigio. Las revelaciones de Dios en Cristo se insertan en las necesidades de la humanidad.

Demasiado poco, demasiado. El tema atraviesa los Evangelios de principio a fin: desde Caná, la primera revelación pública, el hombre tiene demasiado poco y Dios le ofrece demasiado. En la boda de Caná no tenían más vino, y después, por así decirlo demasiado tarde, hay vino en sobreabundancia. Ahora sólo hay cinco panes, y, después de haber comido hasta saciarse miles de personas, los discípulos recogen doce cestos llenos de sobras. Naturalmente la paradoja material no es más que un signo, una parábola de lo espiritual: el Todopoderosos es manso y humilde de corazón; el revelador, rechazado por todos, obtiene el juicio total sobre el mundo; no se trata simplemente de la oposición entre la pobreza del hombre y la riqueza de Dios, sino de una paradoja mucho más profunda. Dios se hace pobre para que todos nosotros seamos ricos (2 Co 8,9); él, el perseguido, precisamente en esta situación, reparte entre nosotros su riqueza inconcebible.

Gratuitamente. Esto supera toda relación de control humano; entre Dios y el hombre no hay más negocio que el descrito en la primera lectura. “ Oíd también los que no tenéis dinero: Venid, comprad trigo. Comed sin pagar vino y leche de balde”. Y sólo donde tiene lugar esta gratuidad de lo dado y lo recibido, el hombre sale ganando y queda satisfecho; Cuando hace cálculos y sus cuentas le cuadran de alguna manera, sale perdiendo y queda insatisfecho: “Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta?¿Y el salario en lo que no da hartura?”, pregunta la primera lectura. Esto significa simplemente que sólo la gratuidad del amor y de la gracia es capaz de saciar el hambre insondable del alma, lo que ciertamente presupone en ella la existencia de un sentido de esta gratuidad o al menos la obligación de engendrarlo. Nadie podría saciarse con el amor impagable de Dios, si recibiera este amor calculadamente para sí mismo y pretendiera acapararlo para sí. El hombre debe descartar todo cálculo si quiere entrar en la eterna alianza ofrecida por Dios.
Definitivamente. El exuberante cato de victoria de Pablo en la segunda lectura nos muestra lo que sucede cuando el hombre entra en la alianza. Dios nos da absolutamente todo lo que tiene y por eso su alianza se convierte en “eterna”.Y el que entra realmente en esta sobreabundancia del don divino, penetra personalmente en la eternidad que está más allá de toda amenaza y agresión mundanas. “Nada podrá apartarnos”, no porque nosotros tengamos la fuerza para “vencer” en todo, toda la fuerza requerida para esto proviene del “amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor”.

jueves, 28 de julio de 2011

CARDENAL JOSEPH ZEN ZE-KIUN: LOS ATEOS QUIEREN GOBERNAR A LA IGLESIA CATÓLICA

ROMA, miércoles 27 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Por su interés, ofrecemos a continuación una traducción al español realizada por ZENIT, de una carta que el cardenal Joseph Zen Ze-kiun, obispo emérito de Hong Kong y actualmente miembro de la Comisión de la Santa Sede para la Iglesia Católica en China, ha hecho pública a través de la agencia UCANews, sobre las últimas ordenaciones episcopales ilícitas llevadas a cabo por imposición del gobierno de Pekín.
* * * * *
Es absurdo escuchar las declaraciones políticamente correctas de los títeres del Estado que defienden las políticas de Pekín. Estos últimos días, los fieles católicos de dentro y fuera de China han seguido con tristeza e indignación las palabras pronunciadas por Anthony Liu Bainian y los reverendos Joseph Guo Jincai, Johan Fang Xingyao y Joseph Yang Yu, que ya se destacan por ser cismáticos. Pero la declaración de ayer realizada por la Administración del Estado para los Asuntos Religiosos (SARA) ha llegado al extremo de lo absurdo.


Podríamos entender que el Gobierno saliera a defender a sus títeres diciendo que son políticamente correctos, o alabar su valentía resistiendo la presión extranjera; pero ahora han salido a alabar su “ardiente fe católica”, y decir que las ordenaciones sin el mandato papal son necesarios para “el normal gobierno de la Iglesia y por sus necesidades de las actividades pastorales y evangelizadoras”. Esto es absolutamente absurdo y ridículo, ya que como algunos expertos han señalado, el Gobierno está “dirigiendo” la Iglesia Católica.
¿Están ciegos? ¿No han tenido la oportunidad de ver cómo la Iglesia Católica trabaja en el resto del mundo?¿La situación especial de China obligará al gobierno a dirigir la Iglesia que ya responde al objetivo de católica? ¡Ellos mismos se están convirtiendo en el hazmerreír del mundo!

¿Pueden nuestros líderes tomarse un poco de tiempo, dado su compromiso en la lucha de poder, y prestar atención a esta “pequeña comunidad” de católicos?¿Por qué no se permite a nuestros hermanos y hermanas vivir pacíficamente su vida de fe?¿No es un derecho reconocido en la constitución?

Ellos definieron la excomunión de la Santa Sede en los años '50 como “causa” y la ordenación legítima de los obispos como “efecto”. Descaradamente están torciendo la realidad.

Desde las últimas ordenaciones ilegítimas y del VIII Congreso Nacional de Representantes Católicos, todo el mundo pudo entender que el SARA y la Asociación Patriótica Católica China han decidido conducir a la Iglesia de forma abierta e impenitente por un camino hacia la independencia de la Iglesia y elegir y ordenar unilateralmente a sus obispos.

Entonces dejémosles encontrar a alguien con suficiente peso como Martín Lutero o el rey Enrique VIII, para dar un nuevo estatus a su nueva iglesia, pero no tienen derecho a usurpar el título de “Iglesia Católica”.

A través de la violencia, limitan las libertades personales; ofendiendo incluso la dignidad de conciencia. Hacen caso omiso totalmente de la autoridad y amabilidad de nuestro Santo Padre y todavía se atreven a decir que tienen una voluntad sincera de diálogo. ¡Es la mayor mentira del mundo! Sólo la cobardía y el egoísmo de las naciones les impiden dar a entender su desaprobación.

Dice el refrán: “Los ojos de las personas están iluminados”. En Leshan mucha gente admira la eficiencia administrativa del reverendo Paul Lei Shiyin, pero deben saber que no es apto para ser obispo; en Shantou es posible que haya gente que apoye las ambiciones del reverendo Joseph Huang Bingzhang. Pero la mayoría de los fieles católicos de China rechazarán a estos “oportunistas” y se mantendrán siempre al lado del Papa.

Nadie sabe cuánto durará este severo invierno, pero nuestros fieles no tienen miedo, o superarán sus miedos con fe y oración, que les dé fuerza al imitar a los mártires canonizados y los innumerables héroes que viven la fe, para dar un testimonio valiente de Nuestro Señor Resucitado.

Queridos hermanos y hermanas en la fe, os saludamos - a través de un hermano que se siente casi avergonzado de vivir en libertad.
[Traducción del inglés por Carmen Álvarez]

miércoles, 27 de julio de 2011

¿Qué es Reiki?
Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
Pregunta:

A quien corresponda: Les escribo para solicitarles información acerca de reiki. Esta práctica, ¿está permitida para los católicos apostólicos romanos? ¿Es verdad que es una práctica de la New Age o Nueva Era? Por favor, es importante que reciba esta información lo antes posible. Desde ya, les agradezco.
Respuesta:

Por lo que entiendo, el Reiki es una pretendida técnica de 'terapia alternativa'. Según algunos de sus adeptos (puede usted encontrar esta información navegando en Internet) 'Reiki' es una palabra japonesa que quiere decir 'Vida-Fuerza-Energía Universal'. La partícula Ki es la misma que la palabra china 'Chi' o 'Qi' con la cual se designaría la energía que subyace a todas las cosas. Es, pues, un sistema para canalizar terapéuticamente la energía. El fundador o descubridor es Mikao Usui, en Japón, a fines del 1800.

Es, como muchas de las llamadas 'terapias alternativas' una mezcla de control mental, curanderismo y falsa mística orientalizante. Leyendo algunas páginas de Internet que hacen la presentación y propaganda de esta técnica, se puede entender que parte de principios panteístas (todo es energía, es decir, materia, fluido universal) e idealistas (uno de sus cultores explica: 'nosotros creamos nuestra propia realidad desde nuestro pensamiento y por los pensamientos que compartimos entre nosotros cada día'). También pretende hundir sus raíces en la antigua mística china y reivindica parentesco o semejanza con el budismo.

Supone que mediante la imposición de manos de un 'curador' hace pasar el fluido de energía al enfermo. Esta energía es 'inteligente en sí' y sabe qué hacer, dónde ir y qué curar. Con esta técnica se explicaría, según sus adeptos, todo tipo de enfermedades (especialmente aquellas de las que aún no se ha encontrado la causa) e incluso los milagros.

Se emparienta con la creencia de la New Age en las técnicas de 'vibración'.

Han dicho: 'Reiki es también una puerta que destella puro amor en el universo. Es este amor el que nos permite trascender nuestras heridas y nos ayuda a recordar nuestra naturaleza'. Se pueden percibir ciertos aspectos gnósticos: un universo de pura energía, un dominio general del pensamiento sobre la materia.

Aprovecha, en cierta manera, la fascinación por el misterio propia de todo ser humano, deformada por el desencanto religioso que se vive en muchas partes del mundo en nuestros días y por la falta de formación religiosa seria. Ofrece una 'mélange' de conocimientos seudocientíficos, de aparente 'mística oriental'; y en el fondo propone una vuelta al curanderismo disfrazado de gurú y a la tentación de la magia.

MONSEÑOR ANTONIO MARINO: LA EUCARISTÍA, MISTERIO DE FE

I. LOS MISTERIOS Y EL MISTERIO

Queridos hermanos:

“Este es el misterio de la fe”. Las conocidas palabras de la aclamación eucarística pronunciada por el sacerdote después de la consagración, adquieren hoy especiales resonancias. Celebramos, en efecto, la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La Eucaristía es un misterio de nuestra fe, una de las verdades que confesamos y de las cuales vivimos. Un misterio junto a otros misterios de nuestra fe cristiana, como los que contemplamos en el rezo del rosario o los que profesamos en cada artículo del credo. Es uno de los siete sacramentos, y en él reconocemos que se representa y actualiza el sacrificio redentor de la cruz. Cristo se hace presente en las humildes apariencias del pan y del vino, y nos invita a la comunión con su Cuerpo y con su Sangre: sacramento del sacrificio, sacramento de la presencia, sacramento de la comunión.

La palabra “misterio” en el Nuevo Testamento significa algo más profundo que en nuestro lenguaje habitual. No se trata simplemente de lo que está oculto y secreto, o de lo que supera nuestra comprensión y resulta inexplicable. Su sentido es mucho más rico.

Para San Pablo el “misterio” es el plan divino de salvación universal por Jesucristo. Dios Padre, por puro amor, quiere salvar a todos los hombres por medio de su Hijo, al cual ha constituido como Señor y Cabeza de los hombres, y también de los ángeles y de todo el universo. Este misterio divino estaba oculto desde la eternidad en la mente de Dios y era inaccesible para el hombre. Pero en la plenitud de los tiempos lo ha realizado en Cristo y lo ha manifestado por medio del Espíritu Santo a los apóstoles (Rom 16,25-27; Ef 1,3-14). Misterio es, por tanto, el plan de salvación con la totalidad de las etapas y aspectos de la existencia de Cristo, desde su preexistencia hasta su estado de gloria, hasta su vuelta como juez y Señor de todo el universo y de la historia.

En el lenguaje eclesial, la palabra “misterio” designa también cada uno de los acontecimientos de la vida terrena de Jesús, o bien cada uno de los aspectos de nuestra salvación. Por eso, hablamos de los misterios de la vida de Cristo, del misterio de la Iglesia, o de los sacramentos como misterios.

Pero si consideramos lo que acontece en la Eucaristía al celebrarla y lo que contienen las apariencias del pan y del vino, descubrimos maravillados que ella es, en realidad, todo el misterio cristiano hecho sacramento, y llenos de estupor reconocemos: “¡Este es el misterio de la fe!”

Los signos sacramentales del pan y del vino, sobre los cuales los ministros de la Iglesia, en obediencia al mandato del mismo Cristo, pronuncian sus propias palabras, representan su cuerpo entregado por nosotros y su sangre derramada por nuestra salvación. De un modo inefable, se hace presente el mismo sacrificio redentor de la cruz para que nosotros lo ofrezcamos como nuestro. Siendo único e irrepetible, se hace presente sin multiplicarse. Entonces con espíritu de adoración y de gozo, y con el alma llena de humildad exclamamos: “Anunciamos tu muerte, Señor, y proclamamos tu resurrección, hasta que vuelvas”.

II. LA EUCARISTÍA, SÍNTESIS DE TODOS LOS MISTERIOS

Si la Eucaristía hace sacramentalmente presente el misterio pascual de Cristo, muerto y resucitado, podemos entender que ella es la síntesis de todos los misterios y que guarda relación con todos ellos.

Todas las plegarias eucarísticas desde siempre se dirigen al Padre, a quien la Iglesia ofrece como suyo propio el sacrificio de su Hijo, participando así en el perfecto culto espiritual de alabanza; sacrificio santificado por el Espíritu, quien ha consagrado los dones presentados por la Iglesia: “Por Cristo, con él y en él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos”. A su vez, la participación en el sacrificio de Cristo, mediante la comunión eu­carística con su cuerpo en­tregado por nosotros, es también el momento culminante de nuestra participación en la intimi­dad de la vida trinita­ria: “Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí” (Jn 6, 57). Pues, como enseña el último concilio, en la Eucaristía se contie­ne “Cristo mismo, nuestra Pascua y pan vivo por su Carne, que da la vida a los hombres, vivificada y vivi­ficante por el Espíritu Santo” (PO 5b).

En la Eucaristía veneramos “el verdadero cuerpo nacido de María que, por el hombre, verdade­ramente padeció y fue inmolado en la cruz”, como canta el himno Ave verum; el mismo cuerpo que ahora resplandece de gloria en el cielo, se hace pre­sente en los signos sacramentales. Por eso, es la Eucaristía la prolonga­ción sacra­mental de la Encarnación.

Son múltiples los vínculos que podemos descubrir entre la Eucaristía y la Iglesia. Por este admi­rable sacramento se significa y realiza la unidad de la Iglesia. Esta solemnidad tiene un hondo sentido eclesial. De allí la importancia de esta multitudinaria concentración de fieles, junto al obispo y el clero, los consagrados y consagradas y los laicos. Al recibir el cuerpo eucarístico de Cristo, en­tramos en comunión con su cuerpo inmolado y glorioso, vivificado y vivi­ficante por el Espíritu, para constituir y afianzar su cuerpo místico que es la Iglesia. “Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan” (1 Co 10, 17). El pan único y redondo de las celebraciones eucarísticas de los cristianos de Corinto, se parte para que los cristianos divididos en partidos (1 Co 3,1-4) se congreguen en la unidad de un solo Cuerpo.

En cuanto al resto de los sacramentos, es bien conocida la doctrina de Santo Tomás de Aquino: “La Eucaristía es como la consumación de la vida espiritual y el fin de todos los sacramentos” (ST III 73,3; 65,3), citada en el documento conciliar Presbyterorum ordinis donde leemos: “Ahora bien, los otros sacramentos, así como todos los ministerios eclesiásticos y obras de apostolado, están íntimamente trabados con la Eucaristía y a ella se ordenan” (PO 5b).

La comunión eucarística es garantía de nuestra futura resurrección y anuncio de su venida en la gloria. Pues dice Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo re­sucitaré en el úl­timo día” (Jn 6, 54); y en cada Misa repetimos el anhelo de la Iglesia primitiva: “¡Ven, Señor Jesús!”, recordando la afirmación de San Pablo: “Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas” (cf. 1 Co 11, 26).

En cuanto al misterio del hombre, la Eucaristía es proclamación per­manente de su digni­dad, al ser el sacramento del sacrificio redentor, pues nunca se proclamó más alto la dignidad del hombre que desde la cruz de Cristo (cf. Jn 3,16).

Los ejemplos aludidos, a los cuales habría que añadir muchos otros, bastan para entender el vínculo necesario entre la Eucaristía y la evangelización, la cual constituye la misión esencial de la Igle­sia. Ésta, en efecto, “existe para evangelizar, lo que constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (Pablo VI, Evang. nunt. 14); y la evangelización tiene como núcleo central el misterio pascual de Cristo, cuya eficacia salvadora se comunica al hombre por la fe y los sacramentos, principalmente en la Eucaristía. “Por lo cual, la Eucaris­tía aparece como la fuente y la culminación de toda la predica­ción evangélica...” (PO 5b).

Es, pues, la Eucaristía el Misterio de la fe, o también el “Símbolo de la fe” o Credo de la Iglesia, en cuanto sacramentalmente anunciado, celebrado y experimentado por ella.

III. LA COHERENCIA EUCARÍSTICA

En continuidad con cuanto venimos diciendo, deseo destacar la importancia que hoy adquiere la defensa de la dignidad de todo hombre. Nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que “la Eucaristía entraña un compromiso a favor de los pobres: Para recibir en verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros debemos reconocer a Cristo en los más pobres” (Catec.IC 1397). Me complazco en cuanto de bueno se viene haciendo en nuestra diócesis y aliento a sostener e incrementar nuestro compromiso.

El Papa Benedicto XVI, en la exhortación apostólica Sacramentum caritatis, nos decía: “El culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos, y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos (…) deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana. Esto tiene además una relación objetiva con la Eucaristía (1Cor 11,27-29)” (Sacr.Car 83).

Nuestras reflexiones previas pueden ayudarnos a entender por qué el papa afirma que los temas aludidos tienen “una relación objetiva con la Eucaristía (1Cor 11,27-29)”. En el legítimo clamor por los derechos humanos, por tanto, no nos olvidemos nunca de levantar nuestra voz en defensa del primero y más fundamental de ellos: el derecho a la vida desde su concepción hasta su término natural, hoy amenazado por proyectos de leyes que en nuestra patria fomentan una cultura de la muerte. Quiero que en nuestra diócesis se implemente una acción decidida de atención y socorro eficaz a toda mujer que por cualquier circunstancia sobrelleve un embarazo no deseado. La Iglesia no sólo denuncia lo que está mal, sino que se compromete en la promoción del bien, en la medida de sus fuerzas.

No puedo omitir una palabra acerca de un hecho reciente. El Ministerio de Educación de la Nación ha puesto en marcha el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. La publicación de unos cuadernos, y últimamente de una revista de la que se han impreso varios millones de ejemplares, con el título “Educación Sexual Integral. Para charlar en familia” (2011), en muchos puntos constituye, a nuestro entender, una clara violación del derecho de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos. No nos oponemos a la educación sexual, pero entendemos que la misma no puede ser presentada en términos puramente biológicos y psicológicos, al margen de toda valoración moral o de la búsqueda de un sentido intrínseco a la naturaleza espiritual del hombre. También discrepamos en la distorsión del concepto de familia. En todo esto, el derecho de los padres es anterior a todo poder del Estado.

Queridos hermanos, en el día en que celebramos “el misterio de la fe”, llevaremos en procesión por las calles de la ciudad el Santísimo Sacramento, como testimonio de lo que creemos y del compromiso que adquirimos. Después de haber contemplado su augusta grandeza aprendamos a tener coherencia eucarística en nuestra vida cotidiana.

Nuestro último pensamiento va hacia la Virgen María, la mujer en cuyo seno virginal, el Espíritu Santo formó la hostia del sacrificio redentor. En cada Eucaristía que celebramos “la Iglesia, con María, está como al pie de la cruz, unida a la ofrenda y a la intercesión de Cristo” (Catec.IC 1370). Sea ella, mujer eucarística por excelencia, quien nos enseñe a volvernos ofrenda unidos a su Hijo y a comulgar más plenamente con Él.

PADRE FIDEL OÑORO: LECTIO DIVINA MES DE AGOSTO

XX Semana del Tiempo Ordinario

XXI Semana del Tiempo Ordinario


XXII Semana del Tiempo Ordinario

martes, 26 de julio de 2011

RP. HORACIO BOJORGE: QUÉ LE PASÓ A NUESTRO AMOR?( 2 PARTE)

RP. HORACIO BOJORGE: QUÉ LE PASÓ A NUESTRO AMOR( 1 PARTE)

MEDJUGORJE 25 DE JULIO

”¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios. Permítanme hijitos que los conduzca, abran sus corazones al Espíritu Santo para que todo el bien que hay en ustedes, florezca y produzca frutos al céntuplo. Comiencen y finalicen el día con la oración con el corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Message 25 July 2011
“Dear children! May this time be for you a time of prayer and silence. Rest your body and spirit, may they be in God’s love. Permit me, little children, to lead you, open your hearts to the Holy Spirit so that all the good that is in you may blossom and bear fruit one hundred fold. Begin and end the day with prayer with the heart. Thank you for having responded to my call.”

lunes, 25 de julio de 2011

sábado, 23 de julio de 2011

MÁRTIR DE LA FE CATÓLICA: CARDENAL SWIATEK

ROMA, jueves 21 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Hoy, a los 96 años de edad, ha fallecido en Pinsk (Bielorrusia) el cardenal Kazimierz Świątek, un mártir viviente, que sobrevivió a diez años de trabajos forzados en los gulag siberianos, y que supo acompañar durante décadas a una Iglesia perseguida detrás del Telón de Acero.

No sólo fue un símbolo de la resistencia durante la persecución religiosa en la era comunista: el anciano cardenal fue también una figura clave en la reconstrucción y florecimiento del catolicismo bielorruso.

El 9 de julio de 1997, el anciano cardenal concedía a la entonces recién nacida agencia ZENIT una larga entrevista en la que contaba, en primera persona, su vida. Volvemos a ofrecer, catorce años después, este precioso testimonio de fe, a nuestros lectores.
* * * * *
El color rojo púrpura que distingue a los cardenales representa la disponibilidad que asumen al recibir este reconocimiento para derramar su sangre en fidelidad a la Iglesia. Sin duda alguna, cuando en el consistorio del 26 de noviembre de 1994. Juan Pablo II creó cardenal, ante la sorpresa general a Kazimierz Swiatek, quiso subrayar de manera particular su testimonio de fidelidad a Cristo y a la Iglesia hasta dar la vida.

Kazimierz Swiatek nació el 21 de octubre de 1914 en Walga, hoy Estonia (entonces tierra perteneciente a Polonia). Pocos meses después de ser ordenado sacerdote, el 17 de septiembre de 1939, el ejército soviético ocupó la parte oriental de Polonia donde se encontraba la parroquia del recién ordenado padre Swiatek.

«De este modo me convertí en ciudadano soviético». Y con una sonrisa irónica, añade: «Esto no sólo me ha traído privilegios en la vida».

Es difícil hacer hablar a este cardenal sobre aquellos años de su vida. Tras insistir varias veces, accede: «Fui arrestado por primera vez por el KGB y encerrado en el brazo de la muerte de la prisión de Brzesc. En dos meses fui interrogado 59 veces, siempre de noche. Me salvé gracias a la ofensiva de los alemanes, que conquistaron la ciudad el 21 de junio de 1941. Fue liberado por la gente del lugar. Al salir me mezclé entre los soldados alemanes borrachos. Dado que hablaba alemán, no me fue difícil pasar desapercibido. Regresé a pie a mi parroquia en Prózana. Al llegar me encontré con la sorpresa de que la casa parroquial había sido tomada por la Gestapo. Comenzó así un complicado período de servicio sacerdotal bajo la ocupación nazi. Los conflictos fueron inevitables, pero al menos pude desempeñar mi ministerio. Cuando en el verano de 1944 se acercaba la ofensiva de la Armada Roja, no quise escapar, y me quede en mi parroquia. Por desgracia, nada más entrar los rusos en la ciudad, me descubrieron y me arrestaron. Fui encerrado en la prisión de Minsk, donde pasé cinco meses. No me fusilaron, porque, como me dijeron, no valía la pena derrochar un proyectil conmigo. Fui condenado a diez años de trabajos forzados».

«De este modo llegué, en septiembre de 1945 al campo de trabajo de Marwinsk, en Siberia oriental, Allí estuve durante dos años: en invierno cortaba madera, en verano trabajaba en el campo. Como sobreviví al cansancio, me mandaron más al norte, a las costas del mar Ártico, a Workuta. Hacía trabajos de construcción. Con frecuencia tenía que cavar la tierra congelada con un pico. El trabajo era durísimo, las condiciones climáticas tremendas, y la comida siempre escaseaba. En el campo de trabajo se ejecutaban condenas a muerte, aunque nunca hubieran sido sentenciadas por un tribunal. Recibíamos 300 gramos de pan cada mañana. Después había que caminar durante siete u ocho kilómetros por la nieve para llegar al puesto de trabajo. Primero caminaban los más débiles, que con frecuencia, caían sobre la nieve para siempre; después caminaba la «fuerza de trabajo».

–¿Cómo pudo vivir su sacerdocio en estas condiciones?
Swiatek: Al inicio, en el campo de concentración, el aislamiento era total. No nos llegaba ninguna noticia del exterior. Tan sólo pude saber que la guerra había terminado. Pero nada más. Me enteré de todo lo que sucedía en el mundo y en Europa al salir del campo de concentración. En los primeros años de trabajos forzados no podíamos hablar. Tan sólo podía celebrar la misa a escondidas. El régimen del campo de concentración no permitía el que los creyentes pudiéramos reunirnos. Violar esta norma suponía la muerte. Sólo en los últimos tres o cuatros años tuve la posibilidad de celebrar la misa, pero siempre a escondidas. Algunos de los que estaban en el campo de concentración tenían la posibilidad de recibir visitas de sus familiares. En estos contactos, en ocasiones, recibían algún paquete con algo de comida. Gracias a ellos recibí algo de uva seca para hacer el vino y una pequeña hostia. Como cáliz utilizaba una especie de vaso de cerámica. En el campo había católicos de origen polaco, lituano y de otros países. En la medida de lo posible traté de ayudarles a vivir su fe. Llevaba la comunión escondida en una cajetilla de cerillas. Mis carceleros me asignaron un trato particularmente duro y durante los diez años de encierro no puede encontrarme con ningún sacerdote. De modo que durante diez años incumplí la normativa de la Iglesia de la confesión –dice con otra sonrisa pícara–. Sin embargo, sí que podía confesar a escondidas a los prisioneros. Cuando me dejaron en libertad, llegué a Minsk. Entonces me confesé por primera vez después de diez años.

–En los años oscuros del campo de concentración, ¿pensaba que algún día podría salir en libertad y volver a administrar el sacerdocio, como soñaba cuando entró al seminario?
Swiatek: La gente siempre me hace esta pregunta. Para mí la respuesta es muy sencilla. Siempre he tenido una profunda fe en Dios. Y siempre he pensado toda mi vida depende de Dios. Si el señor tenía un plan para mí tras aquellos años, entonces me permitiría seguir viviendo. Y así ha sido. Dios ha pensado que yo tenía que trabajar por la Iglesia de Bielorrusia.
Recuperé la libertad en 1954, después de la muerte de Stalin. Lo primero que hice fue regresar a Minsk a la misma catedral en la que fui ordenado sacerdote. Comencé a trabajar con el párroco de la catedral. Y así continué hasta 1991. En 1991 fui consagrado arzobispo de Minsk-Mohilev y nombrado administrador apostólico de Pinsk. Se trata de dos grandes diócesis que van desde la frontera con Polonia hasta la frontera con Rusia.

–¿Y cómo es la vida de los católicos en Bielorrusia hoy?
Swiatek: Para comprender mejor cómo es la vida espiritual de los católicos en Bielorrusia hay que saber cómo era antes. Desde 1917, comenzó una lucha sin tregua contra la Iglesia y contra Dios. El 90% de las iglesias han sido destruidas. Y la misma proporción de sacerdotes ha desaparecido. Los niños no podían ir a la catequesis. Si alguien quería bautizar a un niño era perseguido. Lo peor de todo es que este régimen duró durante décadas y décadas. De este modo, no sólo se perdía la fe, sino también todo el conocimiento de la fe cristiana. Se han formado generaciones analfabetas en religión. En consecuencia, el vacío espiritual es enorme. Desde 1989 ha comenzado la libertad para la religión. Comenzaron a devolvernos las iglesias que no habían sido destruidas. Los sacerdotes comenzaron a administrar libremente las parroquias. Dejaron de perseguir a la gente por las prácticas religiosas. Y a los niños y jóvenes se les permitió ir a la catequesis.

Los sacerdotes hoy son muy pocos. Los únicos sacerdotes que quedaban en tiempos de la «Perestroika» habían sido ordenados antes del 39. En todo el país hay sesenta sacerdotes bielorrusos. En 1989 llegaron varios sacerdotes de Polonia y de otros países para ayudarnos. El total de los sacerdotes de todo el país, incluyendo a los extranjeros es de 230. Sin embargo, en los últimos años ya no hemos recibido más ayuda de otros sacerdotes. Se han hecho algunos esfuerzos en para invitar a sacerdotes a que vengan, pero no existen voluntarios.

–¿Cómo son las relaciones con el gobierno bielorruso?
Swiatek:Desde el punto de vista de la Constitución, la libertad está garantizada, así como la igualdad entre todas las confesiones. Siguiendo la constitución, el Gobierno ha tenido que restituir algunas iglesias. También tenemos derecho construir otras nuevas. Podemos enseñar la catequesis, pero sólo en las parroquias, no en las escuelas.
Sin embargo, en la práctica, el gobierno bielorruso privilegia a la iglesia ortodoxa. Prácticamente la considera como una especie de religión oficial. Algunos funcionarios han declarado que la confesión más adaptada para Bielorrusia es la ortodoxa, pues une al pueblo. Según ellos, la Iglesia católica divide la nación, es ajena al pueblo bielorruso.
Yo he reaccionado ante estas palabras, y me he quejado a las más altas autoridades pues la Constitución dice que todas las confesiones deben ser tratadas igualmente. Creo que mi intervención ha dado sus frutos, pues en un encuentro con las máximas autoridades junto al metropolita ortodoxo, todos fuimos tratados como jefes de las confesiones iguales. Tras esta declaración, es más fácil hablar con las autoridades subalternas. Aunque, repito, es fácil de constar que la Iglesia ortodoxa es privilegiada.

– La virgen de Fatima fue llevada en peregrinación por todas las parroquias de Bielorrusia en el mes de mayo. ¿Qué significa para ustedes esta iniciativa?
Swiatek: Tuve la posibilidad de hablar en una ocasión con Sor Lucía en Portugal. Fui allí junto a 46 sacerdotes de Bielorrusia. Era la primera vez que se podía hacer algo así. Sor Lucía me dijo: «Os he esperado desde 19917. En aquel año tuve la aparición de que la fe regresaría a vuestra tierra. La llegada del cardenal y los sacerdotes es una señal de que aquella promesa ahora se ha realizado».
En aquella ocasión, allí en Fátima, consagré a María a nuestra Iglesia de Bielorrusia. Entre nuestra gente existe una profunda devoción por la virgen de Ostra Brama.
[©Innovative Media Inc. 1997]

viernes, 22 de julio de 2011

HANS URS VON BALTHASAR: DOMINGO XVII DELO TIEMPO ORDINARIO (A)

Poner todo en juego. En el evangelio de hoy Jesús expone de nuevo tres parábolas muy claras sobre el reino de los cielos. Las dos primeras se asemejan en lo que cuentan y en lo que exigen a los oyentes: el tesoro que el labrador encuentra escondido en el campo y la perla de gran valor hallada por el comerciante en perlas finas, exigen a sus respectivos descubridores, el labrador y el comerciante, ya por cálculos y miras puramente terrenales, vender todo cuanto tienen para poder adquirir algo que es mucho más valioso. Actuar así no es en el fondo un riesgo, es casi pura astucia humana. El que comprende el valor de lo que ofrece Jesús, no dudará en desprenderse de todos sus bienes, en convertirse en un pobre de espíritu y en la fe pura para adquirir lo que se le ofrece. Bienaventurados los pobres en el espíritu ( es decir, aquellos que están dispuestos a renunciar a todo), porque de ellos es el reino de los cielos. Pero no todos los hombres encuentran el tesoro y la perla, no todos los hombres se deciden a arriesgarlo todo. Por eso, como el domingo pasado, aparece una tercera parábola que, de la decisión temporal saca la consecuencia de la separación escatológica: la red se saca sobre la playa y los peces malos se tiran.. Esto significa que tras la oferta de Dios, la posibilidad irrepetible, se encuentra la seria advertencia de no desaprovecharla. Se trata de ganar o perder todo el sentido de la existencia humana. Como el labrador y el mercader que, por pura astucia, no dudan ni en un momento, así también el cristiano que ha comprendido de que se trata aprovechará enseguida la ocasión.

Habéis entendido todo esto? Los discípulos le respondieron: sí, gracias quizá a la plena inteligencia que han adquirido tras la Pascua. Pues en Pascua Jesús le ha explicado el sentido pleno de la Escritura. “Todo está escrito en la Ley de moisés y en los Profetas y en los salmos acerca de mí tenía que cumplirse” (Lc 24,44). A la luz de lo nuevo, comprenden la parábola de lo antiguo.. Y de este modo Jesús, al final de sus discurso en parábolas, puede compararse, para los discípulos del Reino, a un padre de familia que va sacando de una arca lo nuevo y lo antiguo: lo antiguo aquí no es sin más lo anticuado, o obsoleto, sino aquello que recibe, a la luz de lo nuevo, un nuevo brillo y una significación más elevada.

Nuevo y antiguo. Las dos lecturas son apropiadas para simbolizar lo nuevo y lo antiguo. Dios se aparece al joven y todavía inexperto rey Salomón y le dice que le pida lo que quiera, que está dispuesto a concedérselo. Salomón le pide que le dé un corazón dócil para juzgar a su Pueblo, para poder discernir el mal del bien. La actitud del rey es la correcta: Salomón renuncia a todo por el tesoro escondido en el campo y por la perla preciosa. Su petición agrada al Señor y Salomón obtiene lo que realmente vale: todo lo demás se le dará por añadidura.
Esto antiguo se puede traducir íntegramente en lo nuevo, donde se ofrecen bienes mucho más preciosos. A los que aman a Dios, a los que en virtud de su impulso más íntimo se ha decidido por Dios, se les dice que su decisión libre estaba ya enteramente englobada y amparada en la decisión de Dios en su favor. Se les dice también que, si realmente aman, son conformados con Cristo y que nada puede apartarles del camino que conduce de la predeterminación a la vocación, a la justificación y a la glorificación eterna. Esto no es la rueda del destino (St 3,6), sino el círculo cerrado en sí mismo del amor.

ENCUENTROS CON JESÚS: SÁBADO 23 DE JULIO

El próximo sábado, tendremos en la Capilla María Reina de la Paz un nuevo Encuentros con Jesús, meditaremos la parábola del sembrador.. Por qué Jesús enseñaba utilizando esta forma enigmática? Quién es el sembrador? Y la tierra en la que cae,y la semilla?
Dios siembra, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aparecen bajo la imagen del sembrador, la tierra es nuestro corazón y la semilla son la Palabra de Dios, sus gestos y especialmente los sacramentos.

Por qué la semilla del sembrador no arraiga en mi corazón? Cómo reconocer si mi corazón es duro, superficial o se encuentra sofocado por las preocupaciones del mundo o el amor a las riquezas? Veni el sábado, retiro espiritual abierto y gratuito.

16.00 Adoración y Santo Rosario

16.30 Predicación (diácono Jorge Novoa)

17.30 Paseo con el Santísimo

18.30 Celebración

19.30 Oración con imposición de manos

Invita a los que están alejados..

CAPILLA MARÍA REINA DE LA PAZ

jueves, 21 de julio de 2011

MONSEÑOR ALBERTO SANGUINETTI:¿LA SOCIEDAD DEL ENTRETENIMIENTO Y LA IGLESIA ENTRETENIDA?

Escuchaba en la televisión que esta es la sociedad del entretenimiento.No se trataría, entonces, de que haya entretenimientos, sino de que el fin de las cosas es entretener. Por supuesto que es una definición parcial. Nadie se pasa el día entretenido. Hay muchas otras valoraciones y móviles en la vida de las personas.

Sin embargo, es bueno que nos entretengamos un poco en esa observación. Entretener es tener entre, mantener entre una cosa y otra la atención, para ir pasando.

La televisión, se dice, tiene como fin entretener, y con eso, la mayoría de la gente pasa buena parte del tiempo. No es que el entretenimiento sea en sí malo. Algo de eso debe de haber en la vida de los seres humanos, para mantener su trascendencia y su equilibrio. Algo de juego, de risa, de buen humor, de actividad que no es debida, ni tiene una utilidad. ¡Qué terrible la vida, sin nada entretenido!

Sin embargo, vale la pena – aunque sea algo aburrido y no tan entretenido – presentar algunas observaciones.

La primera es que todo tiene su medida. Un exceso de entretenimiento aparta de otras dimensiones de la vida: el trabajo, la entrega, el estudio. Con frecuencia por el entretenimiento se dejan las obligaciones. Pero, sobre todo, se va debilitando la voluntad, la entrega.

Pero, más de fondo, el continuo entretenimiento va haciendo que se deje atrás otras valoraciones de la vida humana. Vale más el entretenimiento que la virtud. Todo se busca que sea entretenido. Entonces una buena lectura, pero que exige concentración, cansa, aburre, y se deja, porque no es entretenida. La búsqueda de la verdad, importa menos que el pasar entretenido.

Esta sociedad del entretenimiento pone un gran desafío a la vida cristiana y a la pastoral de la Iglesia. La Iglesia, y la cultura católica, siempre generó entretenimientos, no fue una cultura puritana. En su sitio y con medida. Cuando yo era párroco en Santa Rita, en Maroñas, organizaba un baile de carnaval para los jóvenes; en el lunes de carnaval (no durante 40 días), con la presencia de los padres, que se hacían responsables del orden. Y podríamos poner ejemplos espléndidos en toda la cultura católica que ha generado no sólo entretenimientos, sino las maravillas del arte. Por supuesto, también la Iglesia enseñaba los deberes y, sin duda, predicaba los límites morales del entretenimiento.

Pero, ahora no se trata de esto. Ahora con la sociedad del entretenimiento, se desafía al centro de la vida de la Iglesia, para que sea entretenida.La proclamación de la palabra, sea en la catequesis, sea en la predicación, sea en la enseñanza, tiene que volverse entretenida, por encima de que sea verdadera, buena, recta. Se descentra del esplendor de la verdad revelada, en pro del efecto entretenido.Más aún, se pretende que el mismo acto de culto tenga que ser entretenido. Y aquí entramos en un total cortocircuito. El culto a Dios es el acto supremo que se justifica por sí mismo. Es la verdad vital, el sentido de la existencia – no entretenida por nada – sino recibida en la humildad y gratitud y devuelta a Dios, con reconocimiento, reverencia, adoración. La Liturgia cristiana, el don de Cristo, Sumo Sacerdote, que nos hace partícipes de la plenitud del culto perfecto, de su sacrificio eterno, es acosada para que se vuelva entretenida.

La sociedad del entretenimiento es más insidiosa para la vida de la Iglesia que el ateísmo. Éste se ve claramente como opuesto a la fe, y provoca una reacción. En cambio, el entretenimiento se postula como un aspecto necesario de la Liturgia, incluido el culto mismo. Entonces se desvirtúa la esencia del centro de la existencia de la Iglesia. Es imprescindible una Liturgia que no busque entretener, y la iniciación más profunda en la verdad del culto católico.


Fuente: http://diocesiscanelones.com/

miércoles, 20 de julio de 2011

MONSEÑOR JOSÉ IGNACIO MUNILLA: el sacramento del Matrimonio es un camino para la unión con Dios

Se trata de recordar y revivir este principio básico: El matrimonio es una vocación para la unión con Dios. Obviamente, también lo es para la unión del hombre y la mujer… Pero es que resulta que en nuestro subconsciente, está presente el concepto de que el sacerdocio o la vida religiosa, son el camino para la unión con Dios (el sacramento “religioso”); mientras que el sacramento del matrimonio sería algo así como el sacramento “no religioso”, el sacramento – digamos- “mundano”. Los religiosos y los sacerdotes serían aquellos que apuestan por la unión con Dios, mientras que en el sacramento del matrimonio la apuesta sería distinta, no explícitamente para la unión con Dios. Partimos así de una imagen equivocada que hemos de purificar. Porque, en realidad, subamos a un monte por una ladera o por otra –hay muchas laderas para subir al monte-, al final llegamos al mismo pico, a la misma cumbre. Y de esto tenemos que convencernos: el sacerdocio, la vida religiosa y el matrimonio suben a la misma meta, y son caminos de una vocación a la unión plena con Dios.

Ocurre quizás que en el matrimonio, en la vida de familia, existe un innegable riesgo de quedar absorbido por muchos problemas a lo largo del “camino”: los agobios, la hipoteca, los niños, enfermedades, colegios, trabajo, etc. El riesgo del matrimonio y de la familia es quedarse inmerso en estas preocupaciones, olvidándose de la “meta” a la que nos dirigimos.

Por el contrario, el riesgo más inmediato del sacerdocio o de la vida religiosa, no es tanto el de olvidar la meta a la que nos dirigimos… (¡Tendría delito!, como se dice popularmente, que los sacerdotes y religiosos nos olvidásemos de que Dios es nuestra meta). El peligro principal, en nuestro caso, suele ser el de configurar nuestra vida como si fuésemos unos “solterones”. (Que me perdonen los solteros, porque utilizo la expresión en un sentido negativo). Me refiero al riesgo de buscar un estatus de vida acomodada, a no entregar plenamente la vida, a no vivir 3 enamorados de la vocación que Dios nos ha dado; a ser una especie de “funcionarios acomodados” (¡y que me perdonen también los funcionarios!).

Pongo un ejemplo para iluminar lo anterior: Cuando los sacerdotes visitamos a las familias, -a mí siempre me ha gustado mucho en mi vida sacerdotal visitar a las familias- te invitan un día a cenar, y ves lo que es una familia con todos sus niños. Y ves que en una familia hay una entrega plena, y no hay “tregua”, los niños lo piden todo, y los padres no tienen nada para sí, ni un metro cuadrado ni un minuto para sí mismos, no se poseen en propiedad, son totalmente para darse entre ellos y para darse a los niños. Y, ¡cómo no!, te llama profundamente la atención esa experiencia que comparten contigo. Uno sale de esa visita admirado de cómo ellos han entregado su vida totalmente, y cuestionándose si nosotros, los sacerdotes, actuamos con la misma generosidad: ¿Voy a poner límites a mi servicio sacerdotal, reduciéndolo a unas horas de despacho, o a unas circunstancias o momentos limitados?

Obviamente, los sacerdotes y religiosos tenemos el riesgo de plantearnos la vida como un solterón; y, por ello, la vida de plena entrega en el seno de la familia, es un estímulo muy grande para recordar que Dios también nos ha pedido y nos ha ofrecido, a través del celibato,un corazón esponsal de plena entrega.

Y al revés, un sacerdote, un religioso, le recuerdan a la familia que su camino es camino de unión con Dios, que no están únicamente para solucionar los problemas de esta vida, que son muchos; sino, que en medio de todo eso, están caminando, están peregrinando hacia la misma meta que el sacerdote y el religioso: Dios. Quiero decir con esto que nuestras vocaciones, todas ellas, se complementan y se iluminan unas a otras. Mi primera consideración es ésta: recordad que el matrimonio, la familia, es una vocación para llegar a Dios, para llegar al Cielo.

GREGOR MENDEL: CATÓLICO Y SACERDOTE?


Los enemigos de la Iglesia, siempre preocupados por acusarla, han sembrado afirmaciones absolutamente falsas, una de ellas tiene que ver con la relación que establecen entre fe y ciencia.Ha sido importante el aporte de hombre y mujeres de fe al mundo de las ciencias. Incluso sacerdotes han hecho contribuciones importantes. Medel es uno de esos ejemplos. Cómo los sacerdotes no son oscurantistas? Méndel era católico y fraile agustino? Estos datos de Mendel están tomados de la Wikipedia, puedes ir a su página para profundizar.


Mendel nació en un pueblo llamado Heinzendorf (hoy Hynčice, en el norte de Moravia, República Checa), perteneciente al Imperio austrohúngaro, el 20 de julio de 1822, y fue bautizado con el nombre de Johann Mendel. Tomó el nombre de padre Gregorio al ingresar como fraile agustino, en 1843, en el convento de agustinos de Brno (conocido en la época como Brünn). En 1847 se ordenó sacerdote.

Mendel fue titular de la prelatura de la Imperial y Real Orden Austriaca del emperador Francisco José I, director emérito del Banco Hipotecario de Moravia, fundador de la Asociación Meteorológica Austriaca, miembro de la Real e Imperial Sociedad Morava y Silesia para la Mejora de la Agricultura, Ciencias Naturales y Conocimientos del País y jardinero (aprendió de su padre cómo hacer injertos y cultivar árboles frutales).

Mendel presentó sus trabajos en las reuniones de la Sociedad de Historia Natural de Brünn3 (Brno) el 8 de febrero y el 8 de marzo de 1865, y los publicó posteriormente como Experimentos sobre hibridación de plantas (Versuche über Plflanzenhybriden) en 1866 en las actas de la Sociedad. Sus resultados fueron ignorados por completo, y tuvieron que transcurrir más de treinta años para que fueran reconocidos y entendidos.2 Curiosamente, el mismo Charles Darwin no sabía del trabajo de Mendel, según lo que afirma Jacob Bronowski en su célebre serie/libro El ascenso del hombre.4

Al tipificar las características fenotípicas (apariencia externa) de los guisantes las llamó «caracteres». Usó el nombre «elemento» para referirse a las entidades hereditarias separadas. Su mérito radica en darse cuenta de que en sus experimentos (variedades de guisantes) siempre ocurrían en variantes con proporciones numéricas simples.

Los «elementos» y «caracteres» han recibido posteriormente infinidad de nombres, pero hoy se conocen de forma universal con el término genes, que sugirió en 1909 el biólogo danés Wilhem Ludwig Johannsen. Para ser más exactos, las versiones diferentes de genes responsables de un fenotipo particular se llamanalelos. Los guisantes verdes y amarillos corresponden a distintos alelos del gen responsable del color.

Mendel falleció el 6 de enero de 1884 en Brünn, a causa de una nefritis crónica.

martes, 19 de julio de 2011

DIÁC. JORGE NOVOA: LA TELEVISIÓN ¿ENEMIGA DE LA ORACIÓN?

Resulta difícil que un creyente, luego de sentarse durante varias horas frente al televisor, se encuentre frente a Dios en la oración. A primera vista, parece ser que la oración no tiene marketing. No aparece en los spots publicitarios, no está integrada en las películas ( salvo en las de terror, o en la bendición que hacen de la mesa, una familia de gánsters), ni tampoco los famosos de la "pantalla chica"( tal vez sería mejor llamarla chata, cosa que ocurrirá con los nuevos modelos flat, que han logrado hacer mayor justicia entre el continente y lo contenido) pueden hablar de oración, pues, han sufrido uno de los males que genera la cultura contemporánea, para ser parte de ella hay que renunciar a rezar. Uno de sus trascendentales es la practicidad , todo se puede desechar; los vasos, los pobres, los platos, los ancianos y los embriones humanos. Todo es reemplazable y desechable.

Este nuevo "dios", en un mundo que se pavonea de sus adelantos, va sobre una mesa con ruedas y dentro de una caja, para ponernos al tanto de lo último, de lo que está de moda y de lo que vendrá. No prestarle atención es un gravísimo mal, sería como quedarse al borde del camino, para expresarlo más exactamente, sería estar "desinformado"(es decir, sin forma). En su bondad, nos anticipa con un desfile lo que se llevará en la próxima estación, para que podamos estar atentos y no suframos un aislamiento, llevando "trapos" que ya nadie tiene.

En su lista de novedades no figura la oración. Ella pertenece a las cosas del pasado, compañera de una civilización lejana, o a lo sumo, patrimonio de una tribu de solitarios hombres en vías de extinción, a los que se llama "creyentes". Aunque, no todos los que pertenecen a esta tribu practican ese rito. Algunos han cedido ante las formas orientales de evasión, otros, creen más adaptado al momento presente, tener un analista. De allí nació la rama de los "creyentes analizados", aunque, algunos prefieren llamarse maduros, para evitar el título de creyentes (en una cultura pluralista no hay que molestar a los que no creen).

Para cualquier espectador, sería fácil llegar a las siguientes conclusiones: se puede prescindir de la oración, pero, nunca de las nuevas vitaminas, la gimnasia y la ecología. Es para el mundo y su destino, más trascendente lo que va a anunciar un peluquero, que un hombre de oración. Es imperdonable, que alguien no sepa la pasta de dientes que utiliza la conductora del programa, y que en su lugar, recuerde el nombre de los doce apóstoles de Jesús. Un mundo sin oración tiende a quedarse sin aire, está sustentado sobre los hombros de la vanidad y la prepotencia. Sus propuestas se vuelven confusas e inconsistentes. Cualquiera opina de todo, con la pretensión de ser profesor.

Un mundo sin oración se vuelve frágil y vulnerable a la televisión. No a esa televisión hipotética que muchos defienden, en donde hay hombres con buenas intenciones, que cuando hablan de la violencia y sus consecuencias, se comprometen en una lucha que puede afectar sus capitales. Es a la televisión real, a esa que se ríe del bien y lo ridiculiza, subordinándolo al rating.

"Ser o no ser", tal vez hoy, como para Hamlet, sea también esa la cuestión, ser hombre de oración o ser hombre de televisión. Si solamente le dedicáramos a la oración el tiempo que le dedicamos a la televisión, el mundo sería mejor. Aún es posible, ojalá nos animemos a intentarlo.

lunes, 18 de julio de 2011

TONY ANATRELLA: LOS JÓVENES ¿QUIÉNES SON?

Los jóvenes que aquí nos interesan son aquéllos entre los 18 y 30 años, es decir, se encuentran en la edad post-adolescente y quieren hacerse psicológicamente autónomos buscando al mismo tiempo afirmar el propio yo. Para ser más precisos, cada uno de ellos necesita poder ser él mismo y renunciar a la educación recibida y a las presiones sociales. Los jóvenes en cuestión pueden estar bastante insertos en el campo del estudio o en una actividad profesional, mientras algunos pueden encontrarse en situaciones profesionales o personales bastante precarias: desocupación, inestabilidad psicológica, comportamientos disgregados y numerosos problemas de la vida.

A menudo expresan el deseo de tener fe en sí mismos, quieren liberarse de las dudas respecto a la existencia y de los miedos ligados a la idea de un compromiso afectivo. A veces piden ayuda a sus padres, a pesar de experimentar una cierta incomodidad en el trato con ellos. La mayor parte de ellos sigue viviendo con sus padres, mientras otros, a pesar de vivir solos, aún son dependientes. A menudo tienen necesidad de ser apoyados cuando se encuentran confrontados con la realidad, para poderse aceptar, para aceptar la vida y comenzar a actuar en la realidad.

Igualmente están en búsqueda de las razones para la vida sobre las que construir la existencia: la mayoría está lejos de preocupaciones religiosas y a menudo reconoce no haber sido sensibilizada ni educada en este campo. Aún les impresiona a estos jóvenes el fenómeno sectario, el terrorismo y la guerra, que les da una visión inquietante y conflictiva de la religión, en particular el Islam. La religión los atrae y al mismo tiempo los inquieta, sobre todo cuando es presentada como fuente de conflictos en el mundo, cosa que es un error de interpretación, porque los conflictos en cuestión son de origen político y económico. Debemos aprender siempre a vivir los unos con los otros. Por último, su conocimiento de la fe cristiana y de la Iglesia queda ligada a un cliché y a la reconstrucción intelectual que circulan en las representaciones sociales, en la ciencia ficción de la televisión y del cine.

En una sociedad que, por diversas razones, cultiva la duda y el cinismo, el miedo y la impotencia, la inmadurez y el infantilismo, los jóvenes tienden a asirse a modalidades de gratificaciones primarias y tienen dificultad en madurar, entendiendo por madurez la personalidad que ha completado la organización de las funciones basilares de la vida psíquica y que por lo tanto es capaz de diferenciar la propia vida interior del mundo externo. Muchos jóvenes, que aún permanecen en una psicología de fusión, tienen dificultad en realizar esta diferenciación; aquello que sienten e imaginan, a menudo es sustituido por los hechos y la realidad del mundo externo.

Este fenómeno es ampliado y alimentado por la psicología mediática, que inerva hoy los ánimos y el universo virtual, creado por videojuegos y el Internet. Todo esto los predispone a vivir en lo imaginario y en un mundo virtual, sin contacto con la realidad la que no han aprendido a conocer y que los delude y deprime. Tienen un acercamiento lúdico a la vida, con la necesidad de ir de juerga, sobre todo los fines de semana, sin saber bien por qué; pero de este modo buscan ambientes totalizantes y sensaciones que les dan la impresión de que existen. Queda aún por verificar si estas experiencias crean o no relaciones verdaderas y contribuyen al enriquecimiento afectivo e intelectual de su personalidad. Finalmente, son ambivalentes porque quieren encontrar el modo tanto de entrar en la realidad como de huir de ella.

Los jóvenes de hoy son como las generaciones precedentes: capaces de ser generosos, solidarios y comprometidos con causas que los movilizan, pero tienen menos referencias sociales y sentido de pertenencia que sus predecesores. Son individualistas, quieren hacer su propia elección sin tener en cuenta el conjunto de los valores, de las ideas o de las leyes comunes. Toman sus puntos de referencia de donde sea para después experimentarlos en su modo de vivir. Tienden con facilidad al igualitarismo y a la tolerancia, embebidos de la moda y de los mensajes impuestos por los modos mediáticos, que de hecho les sirve de norma en la cual se basan. Corren el peligro de caer en el conformismo de las modas, como las esponjas que se dejan impregnar, en vez de construir su libertad partiendo de las razones para vivir y amar, hecho que explica su fragilidad afectiva y la duda sobre ellos mismos en la que se debaten.

Su vida afectiva está marcada por muchas dudas, comenzando por aquéllas sobre la identidad, el sexo, la familia. A veces experimentan una gran confusión respecto a los sentimientos y no saben distinguir entre una atracción a nivel de amistad y una tendencia homosexual. La coeducación, en la que han vivido desde la infancia, puede complicar en el momento de la post-adolescencia la relación entre hombre y mujer. Por último, el considerable aumento de los divorcios no favorece la fe en el otro ni en el futuro.

Estas personalidades son el resultado de una educación, de una escolarización, y a veces de una catequesis que no forman suficientemente la inteligencia. Han sido acostumbradas a vivir constantemente a nivel afectivo y sensorial, en detrimento de la razón en cuanto a conocimiento, memoria y reflexión. Se mantienen cerca de todo tipo de sensaciones, como las que han probado a través de la droga. En vez de decir: "Pienso, luego existo", afirman con su comportamiento: "pruebo las sensaciones, luego estoy calmado".

Cuando encuentran adultos que de verdad lo son, que están en el puesto correcto y que son en grado de transmitirles los valores de la vida, tal como lo sabe hacer el Papa Juan Pablo II, escuchan lo que se les transmite sobre la experiencia cristiana, a la espera de poder a su vez inspirarse en ella.

Este informe pedido, previo a la JMJ 2005, al psicoanalista y especialista en psicología social Tony Anatrella,que recomiendo vivamente, se puede leer totalmente en la siguiente dirección:
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/laity/Colonia2005/rc_pc_laity_doc_20030805_p-anatrella-gmg_sp.html