sábado, 28 de febrero de 2009

MIGUEL A. TABET: LA NOCIÓN DE BIBLIA PROTESTANTE


Como es sabido, con la revolución teológica y cultural realizada por la Reforma protestante en los albores del Renacimiento, surgió una nueva mentalidad que se separaba del modo en que hasta entonces había sido interpretada y estudiada la Biblia en el seno del cristianismo. Se trataba en definitiva de un modo nuevo de concebir y entender la misma naturaleza de la Sagrada Escritura. 

El fundamento de esa mentalidad fue la perspectiva que había sido forjada por el pensamiento inmanentista aplicado al campo religioso (interesa no lo que es Dios en sí mismo, sino lo que es para mí); y su principio hermenéutico, el de la sola Scriptura preconizado por Lutero. Este principio considera que la Escritura es el único depósito de la Revelación, la única autoridad divina, independiente, por tanto, de cualquier instancia externa; intérprete de sí misma (scriptura sacra sui ipsius interpres), siendo totalmente clara y persuasiva. 

Como consecuencia, Lutero afirmó que ante la Escritura solo se encontraba el juicio individual del lector o del intérprete, postulado que recibió en nombre de principio del ‘libre examen’. En esta perspectiva, los promotores del protestantismo, Lutero y Calvino, coincidieron; solo se diferenciaban en cuestiones de matiz. Lutero subrayaba la acción cuasi instrumental de la lectura de la Biblia: esta sería `autopistós’, es decir, llevaría consigo la fuerza de conversión; Calvino acentuaba la iluminación directa del Espíritu sobre cada fiel. Pero tanto uno como otro rechazaron la institución divina del Magisterio y el valor normativo de sus decisiones, y no dieron otrovalor a la tradición de fe que la de ser un mero fenómeno humano

viernes, 27 de febrero de 2009

Mons. José Luis Mollaghan:JESÚS ORANDO Y AYUNANDO


 

Carta pastoral de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario para la Cuaresma 2009 

 

Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos

Al comenzar este tiempo de Cuaresma,  tiempo  de preparación espiritual para vivir más de cerca el misterio pascual, y renovar nuestra vida cristiana, deseo invitarlos ante todo a meditar y seguir las palabras del Santo Padre Benedicto XVI en su Mensaje de Cuaresma de este año.

 

I. EL MENSAJE DE CUARESMA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

 

Entre las prácticas cuaresmales, el Santo Padre se detiene este año a reflexionar sobre el ayuno.

El tema del ayuno lo lleva a recordar el libro del Génesis, cuando el Señor le impone al hombre abstenerse de comer del fruto prohibido (Gen.2, 16 -17), y a tener presente el comentario de San Basilio  "el ayuno ya existía en el paraíso", y "la primera orden en este sentido fue dada a Adán". Por lo tanto, concluye: "El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia" (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98).

El Evangelio de San Mateo, nos manifiesta que "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mt 4,1-2). Allí mismo, es Jesús quien nos enseña que al terminar los cuarenta días pasados en el desierto,  debió decirle a Satanás: "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (ibídem, 4,4).

También este pasaje del Evangelio nos invita a  contemplar cómo   “Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador” (Benedicto XVI, Mensaje, 2009).

Asimismo, el ayuno nos ayuda a acrecentar la caridad.  "Si uno vive en la abundancia, y viendo a su hermano que está necesitado, le cierra el corazón, y no se compadece de él  ¿cómo puede permanecer en el amor de Dios?" (3,17). Privarnos de comer, nos permite descubrir el padecimiento de quiénes no tienen lo necesario para subsistir; y nos impulsa a compartir con ellos  el fruto de nuestras privaciones.

La actitud del Buen samaritano del Evangelio, que se prodiga a su prójimo, sabiendo que prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mi, y yo pueda ayudar (Dios es caridad, nº 15), nos invita a asemejarnos a él y a imitar su insondable amor.  

 

II. CUARESMA Y ORIENTACIONES DIOCESANAS

 

De este modo, el ayuno de esta Cuaresma, unido a la oración, y a  la limosna, van a acrecentar nuestra disponibilidad a las Orientaciones Pastorales Arquidiocesanas, que como un plan pastoral a la luz de “Navega Mar Adentro” y de las enseñanzas de la Va Conferencia Episcopal de Aparecida, afianzan la vida pastoral de la Arquidiócesis desde el año próximo pasado.

 

No solo de pan vive el hombre

La primera de las Orientaciones arquidiocesanas precisamente nos impulsa al conocimiento de la Palabra de Dios, a fin de que se revalorice la importancia fundamental de  la Palabra de Dios, tanto personalmente como  en cada decanato, parroquia, y comunidad de vida consagrada; en los movimientos y asociaciones, así como  en las escuelas e instituciones de nuestra familia diocesana (cfr. Orientaciones Pastorales I, 1 -11).

Motivados por el espíritu cuaresmal y el ayuno, sabemos que para escuchar la Palabra de Dios, necesitamos momentos de  silencio en el interior de nuestro corazón, y  también donde ésta se lea y proclame, particularmente en nuestras iglesias y capillas, y nos ayude a escuchar la voz de Dios y al recogimiento (cfr. ibídem, nº 3).

Asimismo,  la lectura orante de la Palabra de Dios, que es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino (cf. Salmo 118/119,105), nos ayudará a rezar y a crecer en la oración, y así podamos responder  a su voz. Si la promovemos en forma habitual, traerá durante esta Cuaresma una profunda renovación en nuestra  vida cristiana y en nuestra vocación de discípulos (cfr. ibidem, nº 4).

Esta lectura orante, nos conducirá al encuentro con Jesús - Maestro, al conocimiento del misterio de Jesús - Mesías, a la comunión con Jesús - Hijo de Dios, y al testimonio de Jesús - Señor del Universo” (D.Aparecida, nº 249); que podemos recibir cada día  en la Eucaristía, y sobre todo el domingo, día del Señor y centro de la vida cristiana.

 

Jesús orando y ayunando se preparó a su misión

En este tiempo en que experimentamos el llamado a ser discípulos misioneros, año en que vamos a comenzar conforme a las Orientaciones Pastorales la misión arquidiocesana, también el ayuno y la oración son un camino penitencial  muy rico para dar una mejor respuesta de nuestra parte.

Jesús nos invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es anunciar a Jesucristo, particularmenteen todos los lugares donde el Evangelio no ha sido anunciado o acogido, en especial en los ambientes más difíciles y olvidados (cfr. Aparecida, nº 4).

Al seguir estas iniciativas pastorales, estamos asumiendo que somos discípulos misioneros, de tal manera que, con la ayuda de la gracia,  podamos llevar adelante un camino  que durante el año 2009 centre su atención en la misión parroquial y arquidiocesana (cfr. Orientaciones Pastorales).

 

Dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se ha recogido

Esta invitación tomada de la Didascalia, fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y vuelve a ser propuesta por el Santo Padre en el Mensaje de este año:” Dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18; Mensaje Cuaresma 2009).

A lo largo de las Orientaciones, siempre está presente en forma transversal, el llamado a vivir el amor como el centro de nuestra vida cristiana y de discípulos.

Sobre todo se pidió que durante este año continuáramos dedicando un tiempo  a reflexionar sobre la obra de Caritas, en nuestras parroquias y decanatos, así como a nivel arquidiocesano; con el compromiso que nos impulse a hacer efectivos sus proyectos, sobre todo en el ámbito de la espiritualidad, de la formación y capacitación, en el crecimiento de un voluntariado genuino y creativo; en la búsqueda de recursos que provengan de la comunidad eclesial, como una respuesta de verdadera caridad y solidaridad.

 

III. VÍA CRUCIS

 

Ruego que en las comunidades parroquiales, en cada familia, así como personalmente, podamos estar disponibles para dar este año, con la ayuda de Dios,  nueva vida al espíritu de la Cuaresma, que se manifiesta en el seguimiento de Cristo en la cruz, especialmente a través del ayuno, la limosna y la oración; así como del sacramento de la Reconciliación y del perdón.

Nos va a ayudar a revivir este espíritu, como una devoción expresiva de la Cuaresma, el seguir con piedad el camino de la cruz; por lo que invito a rezar  cada viernes de este tiempo el Vía Crucis, en las Parroquias y Capillas de la Arquidiócesis, particularmente y en comunidad, y a recorrer  sus catorce estaciones.

Por este motivo, deseo que tanto en la Iglesia Catedral, como  en la Curia arquidiocesana, junto con los colaboradores y su personal, podamos también hacer el Vía Crucis todos los viernes durante este tiempo cuaresmal. 

La Santísima Virgen del Rosario, nos ayude en el año Jubilar arquidiocesano, a vivir la Cuaresma, para celebrar gozosamente la Pascua de Jesús Resucitado.

Los saludo con afecto en el Señor.

                                                                                                                         Rosario, 23 de febrero de 2009

lunes, 16 de febrero de 2009

BENEDICTO XVI: AGUSTÍN, LA RELACIÓN ENTRE ORACIÓN Y ESPERANZA


Agustín ilustró de forma muy bella la relación íntima entre oración y esperanza en una homilía sobre la Primera Carta de San Juan. Él define la oración como un ejercicio del deseo. El hombre ha sido creado para una gran realidad, para Dios mismo, para ser colmado por Él. Pero su corazón es demasiado pequeño para la gran realidad que se le entrega. Tiene que ser ensanchado. « Dios, retardando [su don], ensancha el deseo; con el deseo, ensancha el alma y, ensanchándola, la hace capaz [de su don] ». Agustín se refiere a san Pablo, el cual dice de sí mismo que vive lanzado hacia lo que está por delante (cf. Flp 3,13). 

Después usa una imagen muy bella para describir este proceso de ensanchamiento y preparación del corazón humano. « Imagínate que Dios quiere llenarte de miel [símbolo de la ternura y la bondad de Dios]; si estás lleno de vinagre, ¿dónde pondrás la miel? » El vaso, es decir el corazón, tiene que ser antes ensanchado y luego purificado: liberado del vinagre y de su sabor. Eso requiere esfuerzo, es doloroso, pero sólo así se logra la capacitación para lo que estamos destinados. Aunque Agustín habla directamente sólo de la receptividad para con Dios, se ve claramente que con este esfuerzo por liberarse del vinagre y de su sabor, el hombre no sólo se hace libre para Dios, sino que se abre también a los demás. En efecto, sólo convirtiéndonos en hijos de Dios podemos estar con nuestro Padre común. Rezar no significa salir de la historia y retirarse en el rincón privado de la propia felicidad. 

El modo apropiado de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces para Dios y, precisamente por eso, capaces también para los demás. En la oración, el hombre ha de aprender qué es lo que verdaderamente puede pedirle a Dios, lo que es digno de Dios. Ha de aprender que no puede rezar contra el otro. Ha de aprender que no puede pedir cosas superficiales y banales que desea en ese momento, la pequeña esperanza equivocada que lo aleja de Dios. Ha de purificar sus deseos y sus esperanzas. Debe liberarse de las mentiras ocultas con que se engaña a sí mismo: Dios las escruta, y la confrontación con Dios obliga al hombre a reconocerlas también. « ¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta », ruega el salmista (19[18],13). No reconocer la culpa, la ilusión de inocencia, no me justifica ni me salva, porque la ofuscación de la conciencia, la incapacidad de reconocer en mí el mal en cuanto tal, es culpa mía. Si Dios no existe, entonces quizás tengo que refugiarme en estas mentiras, porque no hay nadie que pueda perdonarme, nadie que sea el verdadero criterio. En cambio, el encuentro con Dios despierta mi conciencia para que ésta ya no me ofrezca más una autojustificación ni sea un simple reflejo de mí mismo y de los contemporáneos que me condicionan, sino que se transforme en capacidad para escuchar el Bien mismo.

Carta encíclica : Spe salvi

viernes, 13 de febrero de 2009

Una campaña burguesa

Probably

Me envía un amigo un fotomontaje a propósito de la polémica sobre los espacios publicitarios que algunas asociaciones ateas españolas han comprados en autobuses urbanos, a imitación de una iniciativa similar llevada a cabo en Inglaterra. Parece que la idea se extenderá en las próximas semanas –con cierta monotonía- a otras ciudades de Europa, como Génova.

En el fotomontaje aparece el autobús en un campo de refugiados africano (pinchar la foto para ampliarla). En ese contexto, el lema de la campaña (“Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”) aparece con toda su carga burguesa. Es un mensaje para ricos.

Se trata, además, de algo que niega lo que muchos intelectuales laicistas han intentado transmitir desde hace tiempo: que también existe una “ética laica”, que el hecho de negar la existencia de Dios no significa que no haya reglas de juego. Para los promotores de la campaña es justamente lo contrario. Se diría que confirman aquello de Dostoevskij: si Dios no existe, todo está permitido.

FUENTE : LA IGLESIA EN LA PRENSA http://www.laiglesiaenlaprensa.com/

martes, 10 de febrero de 2009

Padre Matthew Habiger: Votar por los políticos que están a favor del aborto es a todas luces un pecado

¿Puede un católico consciente votar por un político que tiene un reconocido historial de apoyo al aborto? ¿Es pecado votar por un político que vota a menudo a favor del uso de fondos públicos para matar niños por nacer, o que promueve el aborto de alguna otra manera?

Mi posición es que a todas luces es pecado votar por un político así. Examinamos este asunto. Apelaré a los argumentos que se basan en la autoridad y citaré las consecuencias de dicho voto.

Todo católico debe saber que el aborto es un grave mal, y como tal, no debe ser apoyado jamás. En la "Declaración sobre el Aborto Procurado", (Cardenal Seper, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fé, 1974), hay una sección sobre la "Moralidad y la ley" (No. 19-23). "El hombre no deberá jamás obedecer una ley que sea en sí misma inmoral y tal es el caso de una ley que admitiera en principio la legalidad del aborto.Tampoco deberá tomar parte en las campañas publicitarias que apoyen tal ley, o votar a favor de dicha ley. Más aún, no deberá colaborar en su aplicación. Es por ejemplo, inadmisible, que los doctores o enfermeras se vean obligados a colaborar estrechamente, teniendo que escoger entre la ley de Dios y su situación profesional".(22)

El Papa Juan Pablo II en Evangelium Vitae afirma: "Declaro que el aborto directo, esto es, el aborto voluntario empleado como un fin o un medio, siempre constituirá un grave desorden moral, puesto que es la muerte deliberada de un ser humano inocente. Ninguna circunstancia, propósito o ley de ninguna naturaleza podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsicamente ilícito, puesto que es contrario a la ley de Dios que está escrita en cada corazón humano, está dictada por la razón misma y proclamada por la Iglesia" (EV 62C).

"El Código de la Ley Canónica de 1917 castiga al aborto con la excomunión. La ley canónica ya revisada continúa su tradición al decretar que una persona que se practica el aborto, automáticamente (latae sententiae) incurre en la excomunión (Canon 1398). La excomunión afecta a todos aquellos que cometen este crimen conociendo el castigo que conlleva y, por tanto incluye a los cómplices sin cuya ayuda no habría podido ser cometido el crimen (Canon 1329).

"Con esta sanción, la Iglesia deja claro que el aborto es un crimen muy grave y peligroso, e incentiva a los que lo cometen a buscar sin tardanza, el camino de la conversión. En la Iglesia, el propósito de la excomunión es concientizar plenamente a una persona de la gravedad de un pecado especifico, y de promover una auténtica conversión y el arrepentimiento" (EV62B).

Se podría argumentar que el voto es una forma muy remota de cooperar con el aborto. Pero en realidad, ¿es tan remota? El legislador que vota a favor del aborto es obviamente un cómplice formal. Comparte tanto en la intención del acto, como en el apoyo material al acto. Si yo voto por dicho candidato, sabiendo muy bien que va a ayudar a proporcionar fondos públicos para el aborto o a continuar con el proceso de facilitarlo, entonces lo estaré ayudando.

Es un hecho que cuando los fondos comienzan a escasear para las clínicas de aborto, los que practican los abortos despiden a su personal, lo cual reduce el número de abortos. A diferencia del movimiento pro vida, la industria del aborto no recluta voluntarios desinteresados que están dispuestos a trabajar sin ganar ningún beneficio comercial. Si los presupuestos se reducen, el personal se reduce. Si el negocio del abortista no es rentable, éste lo cierra.

No es lógico pensar que, puesto que el candidato X ha tomado una posición adecuada sobre otros temas tales como la economía, las relaciones en el exterior, la defensa, etc., pero no se opone al aborto, se puede votar por él "en conciencia." El aborto tiene que ver con el primero y más esencial derecho humano, sin el cual no queda nada de qué hablar.

¿Es esta una manera muy estricta de pensar? ¿No es lo suficientemente matizada o no le hace justicia a las complejidades de la sociedad pluralista? Considérelo a la luz de otro aspecto. ¿Serían los votantes considerados y tolerantes con un político racista? ¿O constituiría ese defecto en el candidato razón suficiente para que fuera considerado indigno de un cargo público? ¿Por qué debemos ser intolerantes cuando se trata de racismo, pero no si se trata de la matanza de bebés por nacer? El aborto no es simplemente otro "tema", es un asunto de vida o muerte, el principal asunto de derechos humanos de nuestra época.

En su homilía en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción el 21 de enero de 1996, el Cardenal Bernard Law dijo:

    "Los que estamos aquí hemos sido retados por las palabras del Santo Padre, quien nos pide que estemos conscientes de que nos encontramos ante un enorme e impresionante enfrentamiento entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la cultura de la muerte y la cultura de la vida. Nos encontramos no sólo ante este conflicto, sino en medio de él; todos lo compartimos y estamos involucrados en él. Todos tenemos la responsabilidad ineludible de escoger incondicionalmente la vida".

"Es a esto a lo que están llamados los católicos: a estar incondicionalmente a favor de la vida. No hay ambigüedad en las palabras del sucesor de Pedro. Ser católico significa ser incondicionalmente pro vida. Apoyar el aborto, propugnar el derecho a escoger el aborto, no puede ser considerada de ninguna manera una opción católica.

"Muchos de nosotros hemos escondido el Evangelio de la Vida debajo de la canasta de la comodidad es lo que respeta a la política. Qué escandaloso resulta ver cómo los votos católicos apoyan a aquellos que están en contra del Evangelio de la Vida. Es fácil criticar a los políticos católicos que están en contra de la vida. ¿No creen que necesitamos preocuparnos mucho más por el número cada vez mayor de votantes católicos que no desafían a estos políticos?

"Nuestra tarea en la fe está clara y es intimidante mis hermanos y hermanas. Debe de aclararse muy bien desde los púlpitos, en las aulas, en las salas de conferencias de nuestros colegios y universidades, en la prensa católica, en la manera en que votamos,que ser católico es ser incondicionalmente Pro vida".

Es un escándalo el que algunos prominentes políticos católicos voten a favor de proyectos que proveen fondos para el aborto o lo promueven de otro modo. Sus nombres deberían ser divulgados, ellos deben ser expuestos a la vergüenza pública y amonestados, para que cesen en el mal y regresen a Dios.

Votar por un candidato como éste es participar voluntariamente en sus acciones. Es un pecado que exige arrepentimiento.

Fuente: Publicado en inglés en el HLI Reports, abril de 1996 de Human Life International.

lunes, 9 de febrero de 2009

BENEDICTO XVI: ROMANOS 12,1


 Lo hemos escuchado y lo repito una vez más:  "Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios:  tal será vuestro culto espiritual". En estas palabras se verifica una paradoja aparente:  mientras el sacrificio exige normalmente la muerte de la víctima, san Pablo hace referencia a la vida del cristiano. La expresión "presentar vuestros cuerpos", unida al concepto sucesivo de sacrificio, asume el matiz cultual de "dar en oblación, ofrecer". La exhortación a "ofrecer los cuerpos" se refiere a toda la persona; en efecto, en Rm 6, 13 invita a "presentaros a vosotros mismos". Por lo demás, la referencia explícita a la dimensión física del cristiano coincide con la invitación a "glorificar a Dios con vuestro cuerpo" (1 Co 6, 20); es decir, se trata de honrar a Dios en la existencia cotidiana más concreta, hecha de visibilidad relacional y perceptible.

San Pablo califica ese comportamiento como "sacrificio vivo, santo, agradable a Dios". Es aquí donde encontramos precisamente la palabra "sacrificio". En el uso corriente este término forma parte de un contexto sagrado y sirve para designar el degüello de un animal, del que una parte puede quemarse en honor de los dioses y otra consumirse por los oferentes en un banquete. San Pablo, en cambio, lo aplica a la vida del cristiano. En efecto, califica ese sacrificio sirviéndose de tres adjetivos. El primero —"vivo"— expresa una vitalidad. El segundo —"santo"— recuerda la idea paulina de una santidad que no está vinculada a lugares u objetos, sino a la persona misma del cristiano. El tercero —"agradable a Dios"— recuerda quizá la frecuente expresión bíblica del sacrificio "de suave olor" (cf. Lv 1, 13.17; 23, 18; 26, 31; etc.).
Inmediatamente después, san Pablo define así esta nueva forma de vivir:  este es "vuestro culto espiritual". Los comentaristas  del  texto saben bien que la expresión griega (tēn logikēn latreían) no es fácil de traducir. La Biblia latina traduce: "rationabile obsequium". La misma palabra "rationabile" aparece en la primera Plegaria eucarística, el Canon romano:  en él se pide a Dios que acepte esta ofrenda como "rationabile". La traducción italiana tradicional "culto espiritual" no refleja todos los detalles del texto griego (y ni siquiera del latino). En todo caso, no se trata de un culto menos real, o incluso sólo metafórico, sino de un culto más concreto y realista, un culto en el que el hombre mismo en su totalidad de ser dotado de razón, se convierte en adoración, glorificación del Dios vivo.
Esta fórmula paulina, que aparece de nuevo en la Plegaria eucarística romana, es fruto de un largo desarrollo de la experiencia religiosa en los siglos anteriores a Cristo. En esa experiencia se mezclan desarrollos teológicos del Antiguo Testamento y corrientes del pensamiento griego. Quiero mostrar al menos algunos elementos de ese desarrollo. Los profetas y muchos Salmos critican fuertemente los sacrificios cruentos del templo. Por ejemplo, el Salmo 49, en el que es Dios quien habla, dice:  "Si tuviera hambre, no te lo diría:  pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros?, ¿beberé sangre de cabritos? Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza" (vv. 12-14) En el mismo sentido dice el Salmo siguiente, 50:  "Los sacrificios no te satisfacen; si  te  ofreciera  un  holocausto no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias" (v. 18 s). En el libro de Daniel, en el tiempo de la nueva destrucción del templo por parte del régimen helenístico (siglo II a.C.) encontramos un nuevo pasaje que va en la misma línea. En medio del fuego —es decir, en la persecución, en el sufrimiento— Azarías reza así:  "Ya no hay, en esta hora, ni príncipe ni profeta ni caudillo ni holocausto ni sacrificio ni oblación ni incienso ni lugar donde ofrecerte las primicias, y hallar gracia a tus ojos. Mas con corazón contrito y espíritu humillado te seamos aceptos, como holocaustos de carneros y toros. (...) Tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y te agrade" (Dn 3, 38 ss). En la destrucción del santuario y del culto, en esta situación de privación de todo signo de la presencia de Dios, el creyente ofrece como verdadero holocausto su corazón contrito, su deseo de Dios.
Vemos un desarrollo importante, hermoso, pero con un peligro. Hay una espiritualización, una moralización del culto:  el culto se convierte sólo en algo del corazón, del espíritu. Pero falta el cuerpo, falta la comunidad. Así se entiende, por ejemplo, que el Salmo 50 y también el libro de Daniel, a pesar de criticar el culto, deseen la vuelta al tiempo de los sacrificios. Pero se trata de un tiempo renovado, de un sacrificio renovado, en una síntesis que aún no se podía prever, que aún no se podía imaginar.
Volvamos a san Pablo. Él es heredero de estos desarrollos, del deseo del culto verdadero, en el que el hombre mismo se convierta en gloria de Dios, en adoración viva con todo su ser. En este sentido dice a los Romanos:  "Ofreced vuestros cuerpos como una víctima viva. (...) Este será vuestro culto espiritual" (Rm 12, 1). San Pablo repite así lo que ya había señalado en el capítulo 3:  El tiempo de los sacrificios de animales, sacrificios de sustitución, ha terminado. Ha llegado el tiempo del culto verdadero.
Pero también aquí se da el peligro de un malentendido:  este nuevo culto se podría interpretar fácilmente en un sentido moralista:  ofreciendo nuestra vida hacemos nosotros el culto verdadero. De esta forma el culto con los animales sería sustituido por el moralismo:  el hombre lo haría todo por sí mismo con su esfuerzo moral. Y ciertamente esta no era la intención de san Pablo.
Pero persiste la cuestión de cómo debemos interpretar este "culto espiritual, razonable". San Pablo supone siempre que hemos llegado a ser "uno en Cristo Jesús" (Ga 3, 28), que hemos muerto en el bautismo (cf. Rm 1) y ahora vivimos con Cristo, por Cristo y en Cristo. En esta unión —y sólo así— podemos ser en él y con él "sacrificio vivo", ofrecer el "culto verdadero". Los animales sacrificados habrían debido sustituir al hombre, el don de sí del hombre, y no podían. Jesucristo, en su entrega al Padre y a nosotros, no es una sustitución, sino que lleva realmente en sí el ser humano, nuestras culpas y nuestro deseo; nos representa realmente, nos asume en sí mismo. En la comunión con Cristo, realizada en la fe y en los sacramentos, nos convertimos, a pesar de todas nuestras deficiencias, en sacrificio vivo:  se realiza el "culto verdadero".
Esta síntesis está en el fondo del Canon romano, en el que se reza para que esta ofrenda sea "rationabile", para que se realice el culto espiritual. La Iglesia sabe que, en la santísima Eucaristía, se hace presente la autodonación de Cristo, su sacrificio verdadero. Pero la Iglesia reza para que la comunidad celebrante esté realmente unida con Cristo, para que sea transformada; reza para que nosotros mismos lleguemos a ser lo que no podemos ser con nuestras fuerzas:  ofrenda "rationabile" que agrada a Dios. Así la Plegaria eucarística interpreta de modo adecuado las palabras de san Pablo. San Agustín aclaró todo esto de forma admirable en el libro décimo de suCiudad de Dios. Cito sólo dos frases:  "Este es el sacrificio de los cristianos:  aun siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo". "Toda la comunidad (civitas) redimida, es decir, la congregación y la sociedad de los santos, es ofrecida a Dios mediante el Sumo Sacerdote que se ha entregado a sí mismo" (10, 6:  CCL 47, 27 ss).
3. Por último, quiero hacer una breve reflexión sobre el tercer texto de la carta a los Romanosreferido al nuevo culto. En el capítulo 15 san Pablo dice:  "La gracia que me ha sido otorgada por Dios, de ser para los gentiles ministro (liturgo) de Cristo Jesús, de ser sacerdote (hierourgein) del Evangelio de Dios, para que la oblación de los gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo" (Rm 15, 15 s).
Quiero subrayar sólo dos aspectos de este texto maravilloso y, por su terminología, único en las cartas paulinas. Ante todo, san Pablo interpreta su acción misionera entre los pueblos del mundo para construir la Iglesia universal como acción sacerdotal. Anunciar el Evangelio para unir a los pueblos en la comunión con Cristo resucitado es una acción "sacerdotal". El apóstol del Evangelio es un verdadero sacerdote, hace lo que es central en el sacerdocio:  prepara el verdadero sacrificio.
Y, después, el segundo aspecto:  podemos decir que la meta de la acción misionera es la liturgia cósmica:  que los pueblos unidos en Cristo, el mundo, se convierta como tal en gloria de Dios, "oblación agradable, santificada por el Espíritu Santo". Aquí aparece el aspecto dinámico, el aspecto de la esperanza en el concepto paulino del culto:  la autodonación de Cristo implica la tendencia de atraer a todos a la comunión de su Cuerpo, de unir al mundo. Sólo en comunión con Cristo, el Hombre ejemplar, uno con Dios, el mundo llega a ser tal como todos lo deseamos:  espejo del amor divino. Este dinamismo siempre está presente en la Eucaristía; este dinamismo debe inspirar y formar nuestra vida. Y con este dinamismo comenzamos el nuevo año. Gracias por vuestra paciencia.

viernes, 6 de febrero de 2009

ALVARO FARÍAS: LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGÍA EN URUGUAY

La Iglesia de la Cienciología, fundada en la década de los años 50 por L. Ron Hubbard, un frustrado escritor de ciencia ficción que en su momento afirmara que “quien quiera ser millonario debería crear su propia religión”, suele estar frecuentemente en el candelero de las noticias sobretodo porque cuenta entre sus adeptos a varios artistas de Cine de Hollywood. También suele ser merecer noticias debido a sus frecuentes enfrentamientos con la ley y debido a las innumerables denuncias que acerca de esta Secta se realizan en distintas partes del mundo. Su accionar está fuertemente cuestionado en cada país en los que se encuentra. Tanto es esto así que esta Secta ha debido realizar muchas de sus prácticas en una Flota de barcos a fin de poder esquivar a la ley.

En las últimas semanas la Iglesia de la Cienciología volvió a estar en el candelero, esta vez tras el fallecimiento del hijo de uno de sus más célebres adeptos: John Travolta. Según las noticias el hijo de Travolta sufría de una enfermedad crónica, los Cienciólogos creen que la Cienciología encierra la única vía para la curación física y espiritual y por eso rechazan los tratamientos médicos y farmacológicos.

Esta noticia motivó que, la producción del programa televisivo que se emite por Canal 12 de Montevideo, “Bien despiertos” nos invitara al programa para hablar sobre la Cienciología y sobre el fenómeno de las Sectas en general.

Como es de nuestra costumbre al ser contactados por algún medio, les hicimos llegar información previa a la nota, la producción del programa investigó por su parte y contactaron al Presidente del Comité Directivo de la Iglesia de Cienciología de Argentina, el Sr. Gustavo Adolfo Libardi, quien se dispuso a viajar a Montevideo para dar una nota.

El Sr. Libardi en su apología de la Cienciología, lanzó al aire un montón de conceptos disparatados. Opinó acerca del Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM – IV), opinó sobre el Trastorno por Déficit Atencional infantil (ADHD), sobre el tratamiento de este trastorno con Metilfenidato y sobre la Psicofarmacología. Obviamente, y como no podría faltar en el más típico de los discursos sectarios, enarboló la bandera de la Cienciología como el único camino hacia la curación total de las enfermedades y hacia la felicidad plena.

Cuando luego de la presentación al aire, y después de responder a alguna de las preguntas iniciales que nos hicieran los conductores del programa, empezáramos a desandar el camino de dislocados conceptos que el Sr. Libardi vertiera sobre la psicología, la psiquiatría y la psicofarmacología, uno de los conductores nos dijo que no teníamos más tiempo y terminó nuestra participación. 

“El tiempo en televisión es tirano”, siempre se suele decir, vale dejar en claro que fue más tirano con nosotros que con la Iglesia de la Cienciología y no tuvimos tiempo de decir lo más importante que teníamos para decir sobre este grupo y esto es que la Cienciología es una secta y una secta destructiva que ha tenido y tiene numerosas denuncias en varios países. La Cienciología es una ensalada de creencias mezcla de Budismo, Hinduismo, técnicas psicológicas todo esto bien aderezado con una buena cantidad de marketing y muchos millones de dólares.

La Dianética, que resulta ser la aplicación de los principios de la Cienciología para la supuesta “liberación”, “sanación”, “felicidad plena”, termina resultando en una perversión de una relación terapéutica. A través de las “auditaciones” que son sesiones de escucha en los que se mal aplican técnicas psicoterapéuticas por parte de personas que no están formadas como Psicólogos o Psiquiatras, los “pacientes” son conducidos por un camino en el cual no sólo pierden su dinero sino también su salud mental. La utilización del “E-meter”, una suerte de detector de mentiras que le indica al “auditor” si su “paciente” es sincero o no, termina siendo una verdadera arma de coacción psicológica para la obtención de confesiones íntimas que generan dependencia psicológica con el grupo. 

El Presidente del Comité Directivo de la Iglesia de la Cienciología en la Argentina, expresó al aire que la Cienciología no es una secta, lo argumentó a partir de una vieja y ya obsoleta definición de Secta, aquella que hablaba que una secta sería un “grupo cerrado, de reciente creación”, etc. Y afirmaba eso diciendo que si fuera una Secta no estarían en la televisión, mostrando sus libros y hablando públicamente de la Dianética… todo un ejemplo de proselitismo engañoso.

No pudimos refutar esto por lo tirano que fue el tiempo televisivo con nosotros. Habría que aclarar que los Psicólogos que nos hemos dedicado al estudio del fenómeno de las Sectas preferimos utilizar otro tipo de definición y preferimos también utilizar el término “relaciones sectarias” como forma de ilustrar los procesos y dinámicas que se dan a la interna de los grupos dogmáticos. Una relación es sectaria cuando una persona es inducida a una relación de dependencia en la cual delega en el grupo o líder todos los aspectos más importantes e íntimos de su persona. Este fenómeno de dependencia inducida se da fundamentalmente de manera inconciente y como consecuencia de lo que popularmente se ha conocido como “lavado de cerebro” o, mejor dicho, manipulación psicológica.

Los testimonios de las personas afectadas por la Cienciología y su “Dianética” hablan claramente de las presiones psicológicas, el abuso de poder por parte de los “auditores” y el estado de dependencia al cual habían sido conducidos, y que el camino que recorrieron que no fue “el puente hacia la libertad total” del cual hablaba Hubbard. Y también expresan las catastróficas consecuencias que nivel de su salud mental ha dejado su paso por esta Secta.

La Iglesia de la Cienciología no tiene en nuestro país una sede oficial, quizás detrás del interés del Presidente del Comité Directivo de la Iglesia de la Cienciología en la Argentina, el Sr. Gustavo Libardi, esté el interés de esta Secta por comenzar a actuar en nuestro país.

Nosotros por nuestra parte cumplimos con nuestra tarea de poner algo de luz en un fenómeno que por momentos adquiere ribetes tenebrosos.

Álvaro D. Farías Díaz
Licenciado en Psicología
Director del Servicio de Estudio y Asesoramiento sobre Sectas del Uruguay (SEAS – Uruguay)
Miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas
e-mail: alvarod.farias@gmail.com
seas.uruguay@gmail.com

jueves, 5 de febrero de 2009

CARTA PASTORAL ADVIRTIENDO SOBRE LOS ESCRITOS DE PAGOLA

Carta Pastoral de Mons. Demetrio Fernández, obispo de Tarazona,
a propósito del libro de J.A. Pagola

Me llegan noticias de que el libro de J.A. Pagola (Jesús. Aproximación histórica, PPC, Madrid 2007, 544 pp) se está vendiendo como rosquillas. Incluso en una de mis visitas pastorales de hace pocos días, quisieron regalármelo como el mejor de los presentes. Así se lo habían sugerido en la "librería religiosa" de turno.

En nuestra hoja diocesana, común para todo Aragón (16.12.2007, p. 7), venía publicitado y recomendado como libro de formación. En muchas comunidades religiosas, es el regalo obligado de Navidad para una hermana o para la madre superiora, que lo pondrán disposición de todas, como el libro de moda. No han faltado diócesis, incluso, en donde se ha hecho una presentación cuasioficial de la obra, sembrando confusión en tantos fieles católicos. Algunos curas de mi diócesis me han preguntado perplejos por esta obra.

Si de un libro bueno se tratara, la difusión me alegraría, porque se trata de dar a conocer a Jesús. Pero leyendo detenidamente su contenido, me produce profunda preocupación que este libro se difunda tanto, y precisamente en torno a la Navidad. El "Jesús" de Pagola no es el Jesús de la fe de la Iglesia.

Este libro, que se lee con gusto por el buen estilo literario de su autor, sembrará confusión, también en mi diócesis, pequeña y humilde, que vive influenciada como todas por los fenómenos de masas, tantas veces provocados con gran aparato mediático.

Muchos de sus lectores no tendrán elementos de juicio, y confían que sus pastores les alerten de los peligros que pueden acechar su fe en Jesucristo, el Jesús que anuncia la Iglesia y que es el único salvador de todos los hombres. Movido por esta inquietud pastoral, escribo estas notas que no pretenden ser exhaustivas y animo a otros, pastores y teólogos, a que examinen con atención este libro que tanta difusión está teniendo, y que tanto daño puede hacer a nuestros fieles, sobre todo a los más sencillos.

Es un libro que presenta a un Jesús vaciado y rellenado, según la técnica de la desmitologización promovida por R. Bultmann, y que otros autores han seguido en las últimas décadas: E. Schillebeecx, J. Sobrino, etc. cada uno a su manera. Se trata de aplicar acríticamente el método histórico-crítico (en sí mismo válido, pero que tiene sus límites) e ir seleccionando aquello que cuadra con el a priori que uno se ha formado.

Por este camino podemos presentarnos un Jesús a nuestra medida y a nuestro gusto, según la moda del momento, y hacerlo además con argumentos de crítica histórica. Pero ese Jesús debe someterse críticamente a la fe de la Iglesia. Dicho de manera sencilla, se presenta un Jesús en el que se seleccionan rasgos, se amplían otros, se suprimen bastantes, sin ninguna referencia a la fe de la Iglesia, que de manera viva nos ha transmitido a lo largo de los siglos el Jesucristo auténtico, el único que puede salvar.

Hay un silencio total sobre la reflexión que a lo largo de la historia ha realizado la Iglesia, particularmente en los siete concilios ecuménicos de la Iglesia indivisa a lo largo del primer milenio. Es como si la Iglesia hubiera adulterado el mensaje y tuviéramos que acudir a las fuentes más puras para reencontrar al Jesús perdido, y todo ello so pretexto de historicidad.

Esto me suena al prejuicio de A. Harnack (1851-1930), historiador protestante liberal, maestro de R. Bultmann (1884-1976). Por el contrario, la monumental obra del católico A.Grillmeier (1910-1998), honrado con la dignidad cardenalicia en sus últimos años por Juan Pablo II, ha demostrado minuciosamente que la fe de los primeros concilios (sobre todo, Nicea, Éfeso y Calcedonia) ha sido una obra impresionante de deshelenización de la fe.

Es decir, cuando la fe sobre Jesucristo ha corrido peligro de ser asfixiada por el helenismo que era la ideología de la época, la Iglesia en Nicea (325), Éfeso (431) y Calcedonia (451) ha devuelto esa pureza de la fe, proclamando las definiciones que rezamos en el credo.

Las definiciones de los concilios, por tanto, no son encorsetamiento de la pureza evangélica en fórmulas dogmáticas que nos distancian del auténtico Jesús histórico, sino que, gracias a tales concilios, ha llegado hasta nosotros la pureza de la doctrina predicada por Jesús, ha llegado hasta nosotros la imagen auténtica de Jesús de Nazaret.

La Iglesia de todos los tiempos, también la Iglesia de nuestros días tiene esta preciosa y grave responsabilidad: la de rescatar a Jesús de las ideologías de moda y presentar el auténtico Jesús, el Hijo eterno de Dios hecho hombre, el Cordero de Dios que ha derramado su sangre por nosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados, el Jesús de Nazaret que nos presentan los evangelios y los demás escritos del Nuevo Testamento, el que la Iglesia ha presentado a lo largo de los siglos como el único salvador de todos los hombres.

Jesús es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello. J.A. Pagola elude este aspecto fundamental del perfil de Jesús. A lo sumo, admite que el título "Hijo de Dios" se lo dieron los cristianos tardíos de la primera comunidad. Jesús sería el profeta de la compasión de Dios. La tentación arriana, que ha recorrido la historia del cristianismo reduciendo a Jesucristo a un hombre excepcional, pero que no es Dios consubstancial al Padre, asoma en el conjunto de la obra, pero si Jesús no es Dios como su Padre, no podrá divinizarnos, y la salvación que nos aporta queda diluida simplemente en un buen ejemplo.

Jesús ha tenido conciencia de su muerte redentora. Es decir, ha vivido y ha caminado con plena libertad hacia el momento supremo de entregar su vida en rescate por todos los hombres. La muerte no es un accidente en la historia de Jesús, la muerte para Jesús es el momento supremo de la glorificación por parte del Padre, porque él entrega su vida para el perdón de los pecados. Para J.A. Pagola, Jesús es un terapeuta que acoge al hombre pecador. No hay perdón-absolución, sino perdón-acogida, y es que el autor ha vaciado de contenido el sentido del pecado, como ofensa a Dios, que Jesús restaura con la ofrenda sacrificial de su vida.

Remito a estudios más detallados, que han comenzado a aparecer tras la publicación de este libro de J.A. Pagola. En la página web de la diócesis de Tarazona ( http://www.diocesistarazona.org) aparecen algunas recensiones del libro (J. Rico, J.A. Sayés, J.M. Iraburu, L. Argüello). Nos encontramos ante una presentación de Jesús, que hará daño, sobre todo a quienes no tienen elementos de juicio para leerla críticamente. Es función de los pastores llamar la atención sobre esta presentación de Jesús, que no se atiene a la fe de la Iglesia. Que la luz del Verbo encarnado disipe todo tipo de tinieblas, sobre todo las que pueden cernirse sobre la figura de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, Navidad 2007

OBISPO DE AVIÑON: SI A LA VIDA EN EUROPA


Frente a las cifras abrumadoras, frente a una actualidad muy animada con respecto a numerosos temas sensibles, en el momento en el que nuestro país toma la presidencia de la Unión Europea, en el momento en el que nuestro país está a punto de tomar decisiones graves que afectan a la vida, no puedo guardar silencio.

Obispo, sucesor de los apóstoles, llamado a ser testigo de Cristo y de su Evangelio, quiero invitar a todos los cristianos de mi diócesis, a todos los hombres políticos, a todos los hombres de buena voluntad y pienso muy particularmente en los padres; a todos ellos los invito a tener el coraje de mirar frente a frente la situación para reconocer todos los «no a la vida» que marcaron la historia de nuestro país y de Europa desde hace más de cuarenta años.

Hay una conversión verdadera que es necesario que se opere, pero no tengamos miedo. El que es la fuente de la Vida comenzó su ministerio con estas palabras: « Conviértanse y crean en el Evangelio. » No tengamos miedo a entrar en un camino de conversión con respecto a todas las culturas de muerte que atraviesan Europa de hoy. No tengamos miedo a redescubrir la belleza y la grandeza de la Vida que Cristo nos da, y seamos los testigos de este Evangelio de la Vida en la Europa de hoy.

Cifras abrumadoras

  • En la Unión Europea, hay un aborto cada 27 segundos, 133 por hora. El aborto es la primera causa de mortalidad en Europa.
  • En la Unión Europea, un matrimonio se rompe cada 30 segundos.
  • En la Unión Europea, entre 1980 y 2006, el número de matrimonios disminuyó en más de 737.000, una pérdida del 23,9 %.
  • En la Unión Europea, sobre 5.209.942 nacimientos, 1.766.733 se produjeron afuera del matrimonio, o sea el 33 %. Y Francia ocupa el primer lugar con 419.192 nacimientos fuera del matrimonio, o sea el 50,5 %.
  • En la Unión Europea, el 80 % del crecimiento demográfico es debido a la inmigración. En 2006, el índice de fecundidad era 1,56 niños por mujer. En Alemania, hoy, 100 padres tienen 64 hijos y 44 nietos. En dos generaciones la población alemana sin contar la inmigración disminuirá en la mitad.
  • Los hogares europeos son cada vez más solitarios: en la Unión Europea, un hogar de cada 4 cuenta solamente con una sola persona.

Una actualidad animada

  • El Parlamento británico acaba de autorizar a los investigadores a realizar embriones híbridos humanos-animales; podrán así trasladar células humanas a ovocitos animales de los cuales ha sido retirado su ADN para disponer de células  para la investigación, células que tendrán  sin embargo que destruir antes del día 15 de vida. La unión hombre-animal, aunque no es sexual, representa un horror que siempre ha sido condenado fuertemente. Romper esta barrera abre la puerta a monstruosidades que pueden revelarse de consecuencias gravísimas para la humanidad entera.
  • Siempre en Gran Bretaña, la ley autoriza a las mujeres a recurrir a las técnicas de procreación artificial sin que sea necesario un padre (método reclamado por las parejas de lesbianas).
  • En numerosos países europeos se intensifica la idea de que la familia natural es reaccionaria, homófoba y discriminatoria con respecto a todas las demás formas de uniones.
  • A un año de la revisión de la ley de bioética, la cuestión de la madre portadora ocupa actualmente la escena francesa. Prohibida en 2004 y unánimemente condenada, hoy las instancias médicas, jurídicas y políticas ya no se interrogan sobre la legitimidad del recurso a las madres portadoras, sino que ahora reflexionan sobre la forma de encuadrarlo. Pero tales prácticas cuestionan uno de los principios más fundamentales y más antiguos del derecho: «la madre es la que da a luz el niño». Cuando sabemos todos los lazos que se generan entre la madre y el niño que lleva en su seno, ¿cuáles serán las consecuencias de tales prácticas sobre el niño? ¿Cuáles serán sus lazos de parentesco con aquellos  y aquellas que habrán participado en su nacimiento? ¿No es esa práctica una instrumentalización de la mujer, una verdadera cosificación del cuerpo humano? En cuanto al niño, ¿no es reducido también a ser un bien de consumo?
  • El voto en el Consejo de Europa en abril pasado de una resolución titulada «Acceso a un aborto sin riesgo y legal en Europa» fija tres objetivos: despenalizar el aborto si esto no está ya hecho; necesidad de garantizar "el acceso efectivo a este derecho" (nº 3) y levantar las restricciones que traban el acceso a un aborto sin riesgo; favorecer el acceso a la contracepción y hacer obligatoria la educación sexual de los jóvenes (nº 7).
  • Hablemos justamente de la educación sexual de los jóvenes: ¿qué pensar de los catálogos publicados bajo el membrete de la República, que presentan la gama completa de preservativos o anticonceptivos para antes o después, todo con documentación descriptiva detallada y con imágenes para su colocación y retiro? ¿Es esto educar a nuestros niños y nuestros jóvenes?
  • Pero hay otro fenómeno invasor, el de la pornografía que se extiende complacientemente en los medios de comunicación y que se expone a todas las miradas sobre los muros de nuestras ciudades. Se trata de agresiones verdaderamente sufridas sin poder defenderse de ellas. De la misma manera, si usted procura utilizar Internet para encargar un libro o ropa, es cada vez más difícil de evitar las imágenes intempestivas que se auto invitan frente a usted para provocarlo, y empujarlo a la tentación de visitar algunos sitios sobre los que usted sabe muy bien que nos harán daño hasta a nosotros los adultos. Pero ¿qué será de nuestros niños y nuestros jóvenes fascinados por las pantallas de sus ordenadores y de sus teléfonos celulares? Esta ola de pornografía los anima, los empuja a ceder a todos los impulsos que habitan sus personas todavía en construcción, haciendo saltar en pedazos tabúes y prohibiciones.
  • El asunto Lydie Debaine del 9 de abril de 2008 (eutanasia): más allá de la compasión necesaria por el sufrimiento de esta mujer, cómo no interrogarse sobre las declaraciones de su abogada: «este fallo exculpatorio no debe ser interpretado como un permiso de matar, sino como el reconocimiento de un acto justo, de un acto de amor». Pero entonces, ese fallo exculpatorio abre la puerta al atentado voluntario a la vida de los minusválidos: matar a un minusválido por amor no es entonces un crimen. Ese asunto plantea la cuestión del infanticidio de minusválidos, de los recién nacidos minusválidos.
  • Unos tras otros, los países europeos legalizan la eutanasia y los medios de comunicación sacan provecho para volver a relanzar el debate. Actualmente, en Francia, una proposición de ley que pretender legalizar la eutanasia circula entre los parlamentarios. Diputados y senadores sufren, desde hace varias semanas, fuertes presiones por parte de los lobbies pro eutanasia. Pero la primera cuestión está en cómo desarrollar los cuidados paliativos y continuar combatiendo el dolor y el sufrimiento; mucho camino hay todavía por recorrer en este tema, a pesar del aspecto positivo de declaraciones gubernamentales recientes. Una sociedad que quiere erradicar el sufrimiento, abandona muy rápidamente los esfuerzos por acompañar al que sufre, para pasar a erradicar a los que sufren.
  • Y la lista no esta terminada…

Los tres "no a la vida" que marcaron nuestra historia desde hace cuarenta años

Europa dijo "no a la vida" una primera vez hace cuarenta años negando la encíclica Humanae Vitae. Se cerró a la vida la segunda vez en 1975 con las leyes sobre el aborto. Está a punto de decir un tercer no a la vida con las amenazas que pesan sobre la familia. El cardenal Christoph Schönborn declaraba recientemente a la televisión austríaca: «Europa dijo tres veces no a su propio futuro» y añadía: «esto no es un tema moral; es una cuestión de hechos: Europa se muere para haber dicho "no a la vida". »

  • A la encíclica Humanae Vitae, le respondimos con un "no" Hace cuarenta años, en la tormenta de mayo de 68, no tuvimos el coraje de decir "sí" a la Humanae Vitae, una encíclica que, con raras excepciones, ha sido considerada decepcionante, inadmisible, insoportable y prácticamente inaceptable.

    Entonces Pablo VI nos invitaba a tener confianza, a creer en la vida y nos recordaba la grandeza del amor humano y del don de la vida. La unión de amor que une a dos personas es inseparable de la apertura  al don de la vida. El amor necesita darse, comunicarse. Un amor que excluyera la apertura a la vida, al don de sí, es contrario a la realidad misma del amor y lleva consigo un germen de muerte.

    Pablo VI descartaba la utilización de todo método artificial de regulación de los nacimientos como contrario a la misma grandeza del amor que une al hombre y la mujer hasta ser sólo uno, puesto que tales métodos excluían la apertura al don de la vida.

    Pablo VI invitaba a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo a no dejarse asir por los espejismos que ofrecen la técnica y la cultura hedonista ambiente, sino a vivir un amor verdadero que a la vez une a los dos seres en un don total del uno al otro, y se abre al don de la vida, que siempre es recibido como un don de Dios. Juan Pablo II y Benedicto XVI después de Pablo VI tendrán el coraje de recordar esta visión maravillosa del amor humano en su grandeza y en su belleza. Por cierto, que tal concepción del amor y del acto sexual está a años luz del ambiente en el cual vivimos, de la visión del amor que nos presentan continuamente nuestras pantallas de televisión o nuestros ordenadores.

    Pablo VI tuvo la audacia de los profetas afirmando la grandeza del amor humano y negando toda división entre el amor que une dos seres y la apertura al don de la vida, descartando de antemano toda comercialización  del cuerpo humano y toda deriva bioética.

    Pablo VI tuvo la audacia del visionario para negar en nombre de la grandeza del amor humano toda utilización de las píldoras y de los preservativos que abrirían la vía a un verdadero maremoto del consumismo de los cuerpos usados para buscar placeres efímeros sin relación con la grandeza y la belleza del amor.

    Hoy, no tengamos miedo de responder con un verdadero sí a la "Humanae Vitae". Tengamos el coraje de decir sí al amor humano y al don de la vida. Tengamos confianza; creamos en la vida.

  • Con las leyes sobre el aborto, le dijimos "no a la vida" Hace treinta años, no tuvimos el coraje de responder con un "no" a las leyes sobre el aborto. Hoy esas leyes hicieron su obra de muerte, y el Consejo de Europa, para completar ese "no a la vida" acaba de publicar una resolución que reclama como un derecho el acceso al aborto sin riesgo y legal en toda Europa.

    Delante de esta ola de "no a la vida", Juan Pablo II, en la encíclica "Evangelium Vitae", recordaba la grandeza de la vida humana: « el hombre es llamado a una plenitud de vida que está mucho más allá de las dimensiones de su existencia sobre tierra, ya que es participación en la misma vida de Dios. La profundidad de esta vocación sobrenatural revela la grandeza y el precio de la vida humana » (EV nº 2). La vida humana es sagrada desde su comienzo hasta su término natural.

    Juan Pablo II denunciaba entonces la verdadera cultura de muerte que golpea a la vida humana en situaciones de una precariedad muy grande y que se desarrolla en el seno mismo de la familia. Ésta, llamada a ser el santuario de la vida se convierte en  el primer lugar donde se mata: la madre en contra de su hijo o los hijos en contra de sus padres (Cf. EV n 11).

«La vida que necesitaría más amparo, amor y cuidado es considerada inútil, o considerada como un peso insoportable, y es negada de múltiples formas. Por su enfermedad, por su debilidad o, mucho más simplemente, por su misma presencia, el que cuestiona el bienestar y las costumbres de vida de aquellos que son más favorecidos tiende a ser considerado como un enemigo del que hay que defenderse o al que hay que eliminar. Se desencadena así una suerte de "conspiración contra la vida"» (EV nº 12).

Este "no a la vida " es tal que: «Para favorecer una práctica más extensa del aborto invertimos y continuamos invirtiendo sumas considerables para la puesta a punto de preparaciones farmacéuticas que hacen posible el homicidio del feto en el seno materno sin que sea necesario recurrir al servicio de un médico. Sobre este punto, la investigación científica misma parece casi exclusivamente preocupada en conseguir productos cada vez más simples y más eficaces contra la vida y, al mismo tiempo, de naturaleza tal que retiran al aborto de toda forma de control y de responsabilidad social » (EV nº 13).

En realidad, la contracepción y el aborto son los frutos de la misma planta, «y esto es confirmado de manera alarmante por la puesta a punto de preparaciones químicas, de dispositivos intrauterinos y de vacunas que, distribuidos con la misma facilidad que los anticonceptivos, actúan en realidad como medios abortivos en los primeros estadios del desarrollo de la vida del nuevo individuo» (EV nº 13).

Este "no a la vida" se extiende entonces al diagnóstico prenatal, «que se hace demasiado a menudo una ocasión de proponer y de provocar el aborto. Es el aborto eugenésico cuya legitimación en la opinión pública nace de una mentalidad  -percibida sin razón como en armonía con las exigencias terapéuticas- que recibe la vida solamente en ciertas condiciones y que niega el límite, la debilidad, la imperfección. Y persiguiendo la misma lógica, logramos negarles los cuidados ordinarios más elementales, y hasta la alimentación, a niños nacidos con debilidades o enfermedades graves. Además, el guión cinematográfico actual se vuelve todavía más desconcertante debido a las propuestas, adelantadas por aquí y por allí, de legitimar en la misma línea del derecho al aborto, hasta el infanticidio, lo que nos hace volver a un estado de barbarie que se esperaba haber superado para siempre » (EV nº 14).

Juan Pablo II denunciaba entonces, como última consecuencia de este no a la vida, la tentación de la eutanasia: «amenazas más graves pesan también sobre los enfermos incurables y los moribundos en un contexto social y cultural que, aumentando la dificultad de enfrentar  y soportar el sufrimiento, hace más fuerte la tentación de resolver el problema del sufrimiento eliminándolo en la raíz mediante la anticipación de la muerte en el momento considerado como el más oportuno » (EV nº 15).

Juan Pablo II subrayaba entonces la gravedad de tales derivaciones: «reivindicar el derecho al aborto, al infanticidio, a la eutanasia, y reconocerlo legalmente, equivale a atribuir a la libertad humana un sentido depravado e injusto, el de un poder absoluto sobre los  otros y contra los otros. Pero es la muerte de la verdadera libertad» (EV n 21). «El eclipse del sentido de Dios y del hombre conduce inevitablemente al materialismo práctico que hace difundirse el individualismo, el utilitarismo y el hedonismo […]. Así es como los valores del ser son reemplazados por los del tener. El solo fin que cuenta es la búsqueda del bienestar material personal. La pretendida "calidad de vida" se comprende esencialmente o exclusivamente como la eficacia económica, el consumo desordenado, la belleza y el goce de la vida física, olvidando las dimensiones más profundas de la existencia, del orden relacional, espiritual y religioso » (EV nº 23).

No tengamos miedo hoy de decir un verdadero sí al Evangelio de la Vida y de ser testigos auténticos. Tengamos el coraje de decir sí al don de la vida. Tengamos confianza, creamos en la vida.

  • Con las leyes sobre la disolución del matrimonio y de la familia, le decimos un nuevo "no a la vida"

Hoy, los países europeos unos tras otros legalizan el matrimonio de los homosexuales. ¿Tendremos el coraje de decir no a tales leyes? ¿Tendremos el coraje de decir no a un modelo familiar que la sociedad europea nos prepara en el que, al lado de la homoparentalidad, al lado de la unión libre, al lado del Pacs (pacto de unión civil vigente en Francia), al lado del concubinato en sus múltiples facetas, el matrimonio se convertiría en un contrato revocable entre compañeros del mismo sexo o de sexo diferente?

¿Tendremos realmente el coraje de decir no a una sociedad dónde el individuo convertido en rey pueda aspirar al tipo de familia de su elección, y pueda aspirar a elegir un hijo como quiera, cuando quiera y si quiere?

¿Tendremos el coraje de decir no a la lógica contraceptiva, abortiva y eugenésica de las leyes de la cultura de muerte de la Europa de hoy, de una Europa que muere para haber respondido no a la vida?

¿Tendremos el coraje de oír al Papa Benedicto XVI dirigiéndose a los participantes a la Asamblea plenaria del Consejo Pontificio para la familia (13 de mayo de 2006)?: « La familia fundada sobre el matrimonio constituye " un patrimonio de la humanidad ", una institución social fundamental; es la célula vital y el pilar de la sociedad y esto concierne a los creyentes y a los no creyentes. Es una realidad para la cual todos los Estados deben tener la consideración más elevada, porque, como gustaba recordar a Juan Pablo II, "el futuro de la humanidad pasa por la familia" (Familiaris consortio, nº 86). […] En el mundo actual, en el que se difunden ciertas concepciones equívocas sobre el hombre, sobre la libertad, sobre el amor humano, jamás debemos cansarnos de presentar de nuevo la verdad sobre la institución familiar, tal como ella ha sido querida por Dios desde la creación. Vastas zonas del mundo sufren lo que se llama el "invierno demográfico", con el consiguiente envejecimiento progresivo de la población; las familias parecen a veces amenazadas por el miedo de la vida, de la paternidad y de la maternidad. Hay que devolverles confianza, para que puedan continuar desempeñando su noble misión de procrear en el amor. »

¿Tendremos el coraje de oír al Papa Benedicto XVI dirigiéndose a las autoridades y al cuerpo diplomático con ocasión de su visita apostólica a Austria, el 7 de septiembre de 2007?: «¡Por favor, animen a los jóvenes a qué, con el matrimonio fundan nuevas familias, que se hagan madres y padres! Ustedes les harán bien así, no sólo a ellos mismos, sino también a la sociedad entera. Los animo firmemente en sus esfuerzos políticos que favorezcan las condiciones que permitan criar niños a las jóvenes parejas. Todo esto, sin embargo, no servirá para nada, si no conseguimos crear de nuevo en nuestros países un clima de alegría y de confianza en la vida, por el cual los niños no sean percibidos como un peso, sino como un don para todos. »

¿Tendremos el coraje de oír al Papa Benedicto XVI dirigiéndose a los participantes en el congreso internacional organizado con ocasión del cuadragésimo aniversario de la encíclica Humanae Vitae el 10 de mayo de 2008?: « Verdaderamente deseo que se les reserve, particularmente a los jóvenes, una atención totalmente particular, con el fin de que puedan enterarse del sentido verdadero del amor y se preparen para ello a través de una educación adaptada a la sexualidad, sin dejarse distraer por mensajes efímeros que impidan alcanzar la esencia de la verdad que está en juego. »

De manera dramática, Europa parece lanzada hacia una espiral de extinción de la civilización, muy conocida por los historiadores con sus fases de disminución de la natalidad, envejecimiento, declinar y por fin decadencia.

Pero al mismo tiempo, nosotros los cristianos, queremos decir que este escenario no es toda la verdad: frente a esta espiral de muerte vemos en el corazón de la Iglesia levantarse familias, verdaderas familias, grandes familias, familias numerosas, que testimonian su confianza en la vida. Demuestran que Pablo VI tenía razón: la vida es un don maravilloso de Dios y el "sí a la vida" es una condición para una vida feliz y para una Europa que viva.

Querría agradecer a todas las familias que dicen sí a la vida, su testimonio es inestimable y dará frutos. ¡Qué alegría encontrar familias donde los niños son dones de Dios recibidos como frutos del amor que une a los padres! ¡Sin la familia, sin el "sí a la vida", no hay futuro para la sociedad, ni para la Iglesia!

No tengamos miedo de pedir perdón por todas nuestras faltas de coraje, por todas nuestras faltas de confianza en la vida. ¡Qué el Señor nos dé a todos el don de convertirnos y creer en el Evangelio de la Vida! ¡Qué nos dé a todos el coraje para decir "sí a la vida"!

Aviñón, el 24 de junio de 2008, en la fiesta de San Juan Bautista.

+ Jean-Pierre-Cattenoz,
Arzobispo de Aviñón.

(*) Publicado en http://www.libertepolitique.org/ - Traducción de Pablo López Herrera