viernes, 10 de octubre de 2008

SÍNODO: CARD. MARC OUELLET, ARZOBISPO DE QUÉBEC (CANADÁ)

En efecto, reconocemos que la vida de fe y el ímpetu misionario de los cristianos se han visto profundamente afectados por diferentes fenómenos socioculturales como son la secularización, el pluralismo religioso, la globalización y la expansión de los medios de comunicación, fenómenos de innumerables consecuencias, como las diferencias cada vez mayores entre ricos y pobres, el aumento de sectas esotéricas, las amenazas a la paz, sin olvidar los ataques actuales contra la vida humana y la familia

A estos fenómenos socioculturales deben añadirse las dificultades internas de la Iglesia concernientes a la transmisión de la fe dentro de la familia, las deficiencias de la formación catequística, las tensiones entre el Magisterio eclesial y la teología universitaria, la crisis interna de la exégesis y su relación con la teología y, de manera más general, «una cierta separación de los estudiosos con respecto a los Pastores y a la gente simple de las comunidades cristianas » (IL 7a).

El Sínodo debe hacer frente al grande desafío de la transmisión de la fe en la Palabra de Dios en la actualidad. En un mundo pluralista, marcado por el relativismo y el esoterismo , la propia noción de Revelación es cuestionable y tiene que ser aclarada.

Convocatio, communio, missio. Alrededor de estas tres palabras claves que traducen la triple dimensión, dinámica, personal y dialogal de la Revelación cristiana, expondremos la organización temática del Instrumentum Laboris. La Palabra de Dios nos convoca y nos acomuna en el designio de Dios por medio de la obediencia de la fe y envía al pueblo elegido hacia las naciones.

Esta Palabra de la Alianza culmina en María que acoge en la fe al Verbo encarnado, al Deseo de las naciones. Retomaremos las tres dimensiones de la Palabra de la Alianza, como el Espíritu Santo las ha encarnado en la historia de la salvación, las Santas Escrituras y la Tradición eclesial.Pedimos al Espíritu Santo que aumente este deseo de redescubrir la Palabra de Dios, siempre actual y jamás superado. Esta Palabra tiene el poder de «hacer renacer al mundo», de rejuvenecer a la Iglesia y de suscitar una renovada esperanza en el camino de la misión. Benedicto XVI nos ha recordado que esta grande esperanza se funda en la certeza de que «Dios es Amor» y que, «en Cristo, Dios se manifestó» por el bien de todos.


http://www.vatican.va/news_services/press/sinodo/documents/bollettino_22_xii-ordinaria-2008/04_spagnolo/b04_04.html

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