martes, 14 de octubre de 2008

Mons. Víctor Hugo PALMA PAÚL, Obispo de Escuintla (GUATEMALA)

La animación bíblica de la vida y misión de la Iglesia encuentra hoy el panorama sombrío de la deformación de la Palabra de Dios, no sólo por los consecuencias de la anulación de los criterios de la regula fidei y de la analogia fidei en el principio de la sola Scritpura de la Reforma Protestante, sino en el surgimiento de ''una nueva gnosis" que introduce en la interpretación bíblica elementos extraños a la esencia del cristianismo.

Más allá del grave fundamentalismo en las sectas se trata de servicios religiosos pseudocristianos que como expresión del antropocentrismo cultural e incluso existencial de la actualidad, utilizan la Biblia para proponer ideas de progreso material, de reinvención de sí mismo, de conocimiento de caminos de anulación del dolor, etc.

Especialmente en regiones pobres o emergentes de América Latina, la necesidad de una cosmovisión económica y para algunos, necesariamente religiosa, que ayude a superar los conflictos de pobreza, corrupción administrativa, frustración económica, inseguridad ciudadana, etc., crea un campo fértil para la mercadotecnia de la llamada "teología de la prosperidad": un falso Dios aparentemente bíblico, pero no cristiano que reduce el horizonte de su acción en la vida humana a pobreza como "maldición" y a riqueza como "bendición o prosperidad". Urgen una formación y pastoral bíblicas que unan Biblia y Tradición, para vivir el encuentro con Jesucristo como camino para la conversión, la comunión y la solidaridad (cfr JUAN PABLO II Ecclesia in America 12ss) en el privilegio por sobre todo del Misterio del Dios Amor (cfr BENEDICTO XVI, Deus est caritas 4ss).

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