miércoles, 15 de octubre de 2008

Mons. Raymondo DAMASCENO ASSIS, Arzobispo de Aparecida, Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.AM.) (BRASIL)

El Concilio Vaticano II hizo una afirmación que parecía obvia pero que en la prática no lo era tanto, y así abrió un gran horizonte. Afirmó que la Sagrada Escritura, Palabra de Dios escrita “bajo la inspiración del Espíritu Santo" (DV Il), es "como el alma de la Teología” (DV 24), así como el “apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual” (DV 21).

Esta última afirmación ha tomado cuerpo en la V Conferencia General de los Obispos de América Latina y el Caribe en Aparecida realizada el año pasado, al proponer explícitamente un cambio de enfoque, que consiste en pasar de una pastoral bíblica a una “animación bíblica de toda la pastoral” (DA 248).

Pues bien, estas indicaciones tienen repercusión directa en la formación de los futuros presbíteros. La formación presbiteral en los tiempos actuales· debe poner la Palabra de Dios en el lugar central, como bien nos recordó S.S. Benedicto XVI en su discurso inauguraI en Aparecida:

“Al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera de América Latina y El Caribe se dispone a emprender [...], es condición indispensable el conocimiento profundo y vivencial de la Palabra de Dios”. Y señaló también la urgente necesidad de "fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios”.(DA 247)

En el contexto actual de la Iglesia en América Latina y el Caribe es necesario y urgente que el proyecto formativo y el currículo de los seminarios, además de destacar la formación académica en la Sagrada Escritura, ponga un mayor cuidado en la capacitación de los formandos en una espiritualidad bíblica sólida, haciendo uso creativo de todos los medios al alcance, dando una especial reievancia a la Lectio Divina.

El reto es lograr que los futuros presbíteros, ya desde su formación inicial, aprendan a confrontar sus vidas en el espejo de la Palabra de Dios y alcancen el conocimiento de Dios en la fuente viva de su Palabra. Para ello es necesario que aprendan a estar en un permanente y profundo contacto con la Palabra de Dios. Pero no sólo por razones funcionales, es decir por motivos académicos o pastorales, sino como un elemento constitutivo vertebral que moldee su proyecto de vida durante la formación inicial y pueda continuarlo ya siendo presbítero.

Por otra parte, sin perder nunca el alto nivel del estudio bíblico que se requiere para un futuro pastor, no podemos olvidar que su desempeño será ante todo en medio de la comunidad eclesial. Esto hace necesaria y urgente también una esmerada preparación para realizar una adecuada “animación bíblica de la pastoral”, sin perder de vista que el munus de la Palabra profética, por naturaleza, requiere· ministros pedagogos en la fe, que sepan colocar “en el principio” de toda actividad de la Iglesia la semilla viviente y vivificante de la Santa Palabra.En fin, es necesario que los futuros presbíteros aprendan a nutrirse cada día con el Pan de la Palabra ya encontrar a Cristo en la Sagrada Escritura. Sólo así podran forjar una recia y sólida espiritualidad, nutrida del Evangelio; y serán capaces de hacer que la Palabra de Dios sea realmente el “alma de la evangelización y del anuncio de Jesús a todos” (DA 248).

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