lunes, 13 de octubre de 2008

Card. Cláudio HUMMES, O.F.M., Prefecto de la Congregación para el Clero (CIUDAD DEL VATICANO)


Una vez, hace unos años, un compañero, doctor en teología y profesor, se quedó turbado por lo que había leído sobre la resurrección de Cristo en un par de libros teológicos y exegéticos, que cuestionaban algunos aspectos de este dogma fundamental de nuestra fe y lo vaciaban, en gran parte, de verdadero contenido de manera inquietante. El me habló de esta perplejidad suya. Era la vigilia de Pascua. Entonces me preguntó: “Mañana es Pascua. ¿Qué diré a la gente en la iglesia sobre la resurrección? Yo enseguida le respondí: “¡Tendrás que anunciar que Jesucristo resucitó de entre los muertos y vive!. Punto”. Y él dijo: “¡Es verdad! ¡Es eso!”. Y se fue feliz.

Este episodio nos hace pensar en la urgente necesidad que hay de dar a nuestros presbíteros y diáconos una buena teología y un método exegético seguro. En cuanto al método exegético, el Papa Benedicto XVI indica la dirección en la Introducción de su libro “Jesús de Nazaret”- En cuanto a los presbíteros y a los diáconos, que la Palabra de Dios sea para ellos alimento de un personal discipulado.

Puesto que la Palabra de Dios es ante todo la persona misma de Jesucristo, la escucha de la Palabra en las Sagradas Escrituras debe conducir a un encuentro fuerte y personal con Él. En este encuentro quien escucha debe entregarse totalmente a Cristo, dejarse transformar por Él y unirse a Él , incondicionalmente, en la fe, para formar así una fiel secuela de Jesús, allí donde Él lo conduzca.Para cumplir este itinerario, la “lectio divina” se presenta como un método recomendable, tya que Dios es amor y la Biblia es la historia de cómo Dios ha amado a Su pueblo.El encuentro con Cristo le dará la fuerza necesaria al anunciador en su testimonio de la Palabra. Por lo tanto, el Kerygma, o sea, el contenido del primer anuncio de la persona de Jesucristo, muerto y resucitado para nuestra salvación, y de su Reino, deberá ser redescubierto. Además, con este nuevo impulso misionero, habrá que ir en busca de los “alejados”, aquellos que nosotros hemos bautizado, pero que no participan en la vida de nuestras comunidades.

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