sábado, 18 de octubre de 2008

Card. Angelo SCOLA, Patriarca de Venecia (ITALIA)


Dei Verbum 25 exhorta a todos los fieles para que “se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura” (per piam lectionem) unida a la oración “para que se entable diálogo entre Dios y el hombre”. La asidua lectura de las Escrituras, no puede reducirse ni a puro estudio, ni a simple, inmediata reacción. Es relación personal con el Señor, porque.” Se puede leer la Biblia sin fe, pero sin fe no se puede escuchar la Palabra de Dios“(IL 26 a).



La asidua lectura reconoce que la Sagrada Escritura es testimonio inspirado y normativo de la Revelación. La raíz del testimonio de la Escritura es Jesucristo mismo, el testigo fiel de la alianza de Dios con los hombres. La Escritura, de este modo, puede ser adecuadamente comprendida solamente por el testigo. Entonces, para ser asidua la lectura de la Escritura debe pasar de Testigo a testigo. La categoría Testimonio pone en primer plano el sujeto eclesial (personal y comunitario) de la asidua lectura. Éste es el camino del realismo que evita cualquier tipo de deriva fundamentalista e intelectualista, riesgo de lecturas que prescinden del testimonio de la Iglesia, lugar de escucha del creyente de la Palabra. Esta comprensión de la Escritura garantiza la autenticidad de la experiencia cristiana pero requiere una comunión eclesial vivida cotidianamente.

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